Cuatro de las cinco vías que la Gobernación de Antioquia busca financiar por valorización recibieron luz verde ¿cuál quedó por fuera y por qué?
La Asamblea autorizó avanzar con cuatro corredores en Oriente, Suroeste y Urabá. Antes de definir los cobros deberán completarse los estudios, socializar el proyecto y conformar una junta de propietarios.

La valorización ya se ha usado en Antioquia para financiar obras viales en décadas anteriores. Fotos: cortesía
De las cinco vías que la Gobernación de Antioquia llevó inicialmente a la Asamblea para buscar su financiación por valorización, cuatro superaron el trámite.
Son cerca de 77 kilómetros en Oriente, Suroeste y Urabá que ahora podrán pasar de los estudios de prefactibilidad a una etapa más detallada.
Este paso permitirá establecer la viabilidad de este mecanismo y cómo se aplicaría.
La Asamblea aprobó el Proyecto de Ordenanza 37 de 2026 con 13 votos a favor y seis en contra. La decisión no significa que el cobro comenzará de inmediato ni que ya se sabe cuánto tendría que aportar cada propietario.
Lo que recibió autorización fue un plan compuesto por las vías El Canadá–El Carmen de Viboral y La Unión–El Carmen de Viboral.
También está en ese listado Jericó–Buenos Aires–La Bodega; Ríogrande–Nueva Colonia–Embarcadero–Zungo–Casa Verde.
Pero entre la propuesta que había avanzado semanas atrás y la que terminó aprobándose hubo un cambio importante. Una quinta vía salió del proyecto.
Cuatro obras en tres subregiones
El Oriente concentra dos de las intervenciones. El Canadá–El Carmen de Viboral tiene 5,8 kilómetros, mientras La Unión–El Carmen de Viboral alcanza los 18,8 kilómetros.
Para escoger los corredores no se tuvo en cuenta únicamente su estado actual. La Universidad Nacional realizó un estudio de accesibilidad para medir, entre otros factores, cuánto podrían mejorar los tiempos de desplazamiento con las nuevas obras y hasta dónde llegaría ese beneficio.

La Lonja de Propiedad Raíz, por su parte, adelantó el análisis de prefactibilidad de la valorización.
Este paso es necesario porque este mecanismo parte precisamente del beneficio que una obra pública puede generar sobre determinados predios.
En el Suroeste, la vía escogida es Jericó–Buenos Aires–La Bodega, con 16,4 kilómetros.
La intervención más extensa estará en Urabá. El circuito Ríogrande–Nueva Colonia–Embarcadero–Zungo–Casa Verde.
Comprende 35,53 kilómetros y se planteó como una alternativa para mejorar el movimiento de carga ante la nueva dinámica que traerá la operación portuaria en esa subregión.
El alcalde de Carepa, Agapito Murillo, defendió durante la discusión la necesidad de esa conexión al señalar que las carreteras actuales no serían suficientes para responder al aumento del transporte relacionado con Puerto Antioquia.
El corredor que quedó por fuera fue El Santuario–El Peñol–Guatapé–Alejandría–Providencia, que había hecho parte del grupo de cinco obras contempladas durante el trámite anterior.
Su salida redujo considerablemente el tamaño de la propuesta, pues esa vía tenía por sí sola cerca de 74,6 kilómetros.
¿Por qué acudir a la valorización?
La Gobernación sostiene que el presupuesto disponible no permite ejecutar al mismo tiempo todas las obras que necesita la red vial departamental.
Durante la discusión aseguró que ha destinado cerca de $2,7 billones provenientes de recursos propios, regalías y obras por impuestos para intervenir 1.072 kilómetros de carreteras.

La valorización permitiría sumar otra fuente de financiación. No es un mecanismo nuevo en Antioquia. En décadas anteriores se utilizó para proyectos como Alto de Las Palmas–Aeropuerto José María Córdova, San Pedro de los Milagros–Entrerríos, Guatapé–San Rafael–San Carlos y la doble calzada Bello–Hatillo.
La diferencia ahora es que la autorización de la Asamblea abre la siguiente fase. Antes de que se conozca cuánto podría recaudarse y quién tendría que aportar, deberán completarse los estudios que determinarán el beneficio generado por cada una de las cuatro obras.