Colombia enfrenta el reto de manejar cerca de 66.000 toneladas de residuos hospitalarios peligrosos
El país alcanzó en 2024 el mayor volumen de residuos peligrosos provenientes de la atención en salud desde 2020. Aunque la generación aumentó, aún no existe un registro consolidado que permita medir cuántos incidentes ocurren por fallas en su manejo y si la capacidad instalada responde al crecimiento.

Un mal manejo de estos residuos expone a la comunidad y al personal de salud a agentes infecciosos. Foto: cortesía
Cada día, miles de residuos potencialmente infecciosos salen de hospitales, clínicas, laboratorios y otros centros de atención en Colombia. El desafío ya no consiste únicamente en cuánto se genera, sino en la capacidad para garantizar que ese material reciba un tratamiento seguro desde su origen hasta la disposición final.
El más reciente Informe Nacional de Generación y Manejo de Residuos o Desechos Peligrosos del Ideam mostró que durante 2024 el país produjo 65.917 toneladas de residuos hospitalarios peligrosos.
La cifra representó un aumento del 12 % frente a 2023. Además, marcó el mayor volumen registrado desde 2020.
Ese material equivalió a cerca del 12 % de todos los residuos peligrosos generados en Colombia durante el año.
Los residuos biosanitarios concentraron la mayor parte del total con 56.822 toneladas. Les siguieron los anatomopatológicos, los cortopunzantes y los desechos de animales.
Más allá del crecimiento, el principal reto consiste en garantizar una gestión segura durante cada etapa del proceso.
Una falla en la separación, el transporte, el tratamiento o la disposición final puede exponer a personal de la salud, pacientes, operadores ambientales, recicladores y comunidades a agentes infecciosos o sustancias peligrosas.
La Organización Mundial de la Salud estima que cerca del 15 % de los residuos generados por la atención en salud presenta características peligrosas. El resto corresponde a residuos comunes.
Pese al aumento en la generación de estos materiales, Colombia todavía no cuenta con un sistema público unificado que permita establecer cuántos incidentes están relacionados con errores en su manejo.
Los reportes permanecen dispersos entre autoridades sanitarias, entidades ambientales, administradoras de riesgos laborales y gobiernos territoriales, lo que dificulta dimensionar el impacto real sobre la salud pública.
El país aún enfrenta un desafío pendiente
La gestión de estos residuos también exige fortalecer la capacidad instalada para su tratamiento. Especialistas en gestión de residuos consideran necesario mejorar la trazabilidad, ampliar la infraestructura disponible y consolidar un sistema de información que permita conocer, con mayor oportunidad, los incidentes asociados a su manejo.
Las recomendaciones también apuntan a reforzar la separación desde el lugar donde se generan los residuos, fortalecer la capacitación del personal y mejorar la coordinación entre autoridades ambientales, entidades de salud y gestores autorizados para reducir los riesgos durante toda la cadena.
Para María Alejandra Tombe Serna, coordinadora ambiental de Atica, el riesgo no desaparece cuando un residuo sale de un hospital. “Un residuo hospitalario sigue representando un riesgo mientras no exista evidencia de su tratamiento y disposición final”, advirtió.
Más allá del aumento en las toneladas generadas, el verdadero desafío consiste en saber si Colombia cuenta con la capacidad suficiente para manejar esos residuos de forma segura. Los datos más recientes disponibles corresponden a 2024 y fueron publicados con varios meses de rezago, una limitación que dificulta conocer el panorama actual.
Sin un registro nacional consolidado sobre incidentes asociados al manejo de estos residuos, sigue siendo complejo medir si la respuesta institucional avanza al mismo ritmo que la generación de desechos hospitalarios peligrosos.