Clausuran pabellón de alta seguridad de cárcel de Itagüí tras traslado de más de 100 cabecillas
El lugar reunió a jefes criminales del Valle de Aburrá y acumuló denuncias por presuntos lujos, fiestas y privilegios. Los principales cabecillas salieron de Antioquia.

El pabellón de alta seguridad de la cárcel de Itagüí fue clausurado tras el traslado de internos. Foto: cortesía.
El pabellón de alta seguridad de la cárcel La Paz de Itagüí cerró sus puertas tras la salida de más de 100 cabecillas e integrantes de estructuras criminales hacia otros centros penitenciarios del país.
El espacio quedó sin internos después del traslado masivo que dispersó a varios de los principales jefes criminales de Medellín y el Valle de Aburrá.
El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, confirmó la clausura y aseguró que ninguno de los reclusos permanecerá en ese pabellón.
“El pabellón de alta seguridad de la cárcel de Itagüí fue clausurado y todos los internos fueron enviados a otras cárceles”, afirmó Villa.
Los principales jefes criminales salieron de Antioquia. Alias Douglas llegó a La Picota, en Bogotá, mientras alias Carlos Pesebre quedó recluido en La Tramacúa, Valledupar.
Sebastián Murillo, alias Lindolfo, llegó a Cómbita, Boyacá. Las autoridades distribuyeron a otros internos entre cárceles de Girón, La Dorada, Palmira e Ibagué.
El movimiento puso fin a la concentración de cabecillas que durante los últimos años despertó críticas desde Medellín por las condiciones que tenían algunos reclusos.
El concejal de Creemos Andrés Tobón fue uno de quienes denunció presuntos lujos, excesos y privilegios dentro del penal.
Tras conocerse la clausura, aseguró que el nuevo Gobierno atendió finalmente las advertencias que se venían haciendo sobre lo ocurrido dentro de La Paz.
“Es muy satisfactorio ver cómo el gobierno de Abelardo de la Espriella escucha a los que hemos denunciado durante tanto tiempo las barbaridades que han pasado”, expresó.
Fiesta vallenata, materiales y denuncias de lujos
Las críticas crecieron tras la polémica fiesta vallenata realizada dentro de la cárcel y en la que participó el cantante Nelson Velásquez.
La celebración dejó preguntas sobre los controles de ingreso y las condiciones que tenían algunos de los jefes criminales recluidos en el establecimiento.
Tobón llegó a referirse al penal como una “cárcel hotel” y cuestionó durante meses las comodidades que, según sus denuncias, disfrutaban algunos cabecillas.
Claudia Carrasquilla, hoy viceministra de Defensa, también fue una de las principales críticas de la mesa de paz urbana durante el Gobierno de Gustavo Petro.

Carrasquilla denunció el ingreso de materiales de construcción que, según señaló entonces, estarían destinados a realizar adecuaciones y dotar de mayores comodidades las celdas de algunos cabecillas.
Villa retomó esos antecedentes al celebrar la clausura: “Fin de La Catedral 2.0. Se acabó el resort criminal que habían montado en la cárcel de Itagüí”.
El presidente del Concejo de Medellín, Alejandro De Bedout, también respaldó la decisión: “Se les acabó la alcahuetería y la parranda que tenían montadas los criminales”.
La operación comenzó a tomar forma el jueves 6 de agosto, cuando integrantes del gabinete entrante habrían acordado ejecutar rápidamente el traslado masivo.

Un comando especial del Inpec llegó posteriormente a La Paz con apoyo de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá y puso en marcha el procedimiento.
Los internos de menor rango quedaron en cárceles de Antioquia. Los principales cabecillas, en cambio, salieron bajo custodia hacia el aeropuerto Olaya Herrera.
Desde allí, una aeronave de Satena los sacó de Medellín rumbo a los establecimientos penitenciarios asignados en diferentes regiones del país.
El operativo dispersó a los cabecillas que permanecían juntos en Itagüí y dejó clausurado un pabellón marcado por la mesa de paz urbana y las denuncias sobre presuntos privilegios.