‘Carlos Pesebre’, ‘Douglas’ y ‘El Indio’ estarían entre cabecillas trasladados de cárceles por orden del presidente De la Espriella
El nuevo Gobierno confirmó el movimiento de 117 internos de “alto perfil”. La operación comenzó antes de la posesión presidencial y tuvo su mayor despliegue en Itagüí.

El Gobierno confirmó el traslado de 117 internos de alto perfil, con mayor despliegue en Itagüí. Foto: cortesía.
Alias ‘Carlos Pesebre’, ‘Douglas’ y ‘El Indio’ estarían entre los cabecillas que cambiaron de cárcel por orden del presidente Abelardo de la Espriella.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, señaló que los tres hacen parte de los 103 internos que salieron de la cárcel La Paz de Itagüí.
En ese establecimiento permanecían varios jefes de estructuras criminales del Valle de Aburrá. Algunos estaban vinculados a la mesa de paz urbana impulsada durante el gobierno Petro.
A escala nacional, la Presidencia confirmó el movimiento de 117 personas consideradas de “alto perfil”. Varias estaban relacionadas con procesos de negociación de paz.
La instrucción salió directamente de De la Espriella y fue ejecutada por el Inpec. Los internos tuvieron como destino establecimientos de alta seguridad en diferentes regiones.
Entre ellos aparecen cárceles de Bogotá, Medellín, Girón, Valledupar, La Dorada, Palmira, Ibagué y El Barne.
Hernán Giraldo, exjefe paramilitar, también estaría entre los internos que cambiaron de establecimiento. La Presidencia no ha divulgado hasta ahora el listado completo de los 117 trasladados.
Uno de los elementos que llamó la atención fue el momento escogido para ejecutar la operación. Los primeros movimientos comenzaron horas antes de la posesión presidencial.
En Itagüí, el despliegue del Inpec continuó mientras los ojos del país estaban puestos en Cali. Allí avanzaba la ceremonia en la que De la Espriella asumió la Presidencia.
Incluso, versiones conocidas alrededor del procedimiento indican que algunos internos recibieron instrucciones desde la noche anterior para prepararse ante un eventual cambio de cárcel.
El Ejecutivo explicó que la medida pretende fortalecer el control penitenciario. También busca impedir que estructuras delincuenciales mantengan operaciones criminales desde los centros de reclusión.
“La opción del diálogo está completamente agotada”
La operación también deja una primera señal del rumbo que tomará el Gobierno frente a las organizaciones criminales y los procesos de negociación.
Durante su discurso de posesión, De la Espriella cerró la puerta a mantener ese modelo. “La opción del diálogo está completamente agotada”, aseguró el presidente.
El mandatario planteó el sometimiento a la justicia como alternativa para quienes decidan abandonar las estructuras ilegales. Con ello marcó distancia de la política de ‘paz total’.
Ese cambio toca directamente el proceso adelantado en el Valle de Aburrá. Varios cabecillas recluidos en Itagüí participaron en la mesa de paz urbana.

La Presidencia también advirtió que buscará impedir que las cárceles funcionen como puntos desde los cuales se impartan órdenes o se mantengan actividades ilegales.
“Quienes pretendan utilizar las cárceles como centros de operaciones criminales estarán sometidos a todo el peso de la ley”, señaló el Ejecutivo.
Los movimientos dejan así una de las primeras señales de la nueva política de seguridad. De la Espriella cierra la puerta al diálogo y apuesta por el sometimiento a la justicia.