Así es el nuevo barrio de Mónaco, construido sobre el mar por 2 mil millones de dólares
El segundo país más pequeño del mundo tiene nuevo barrio construido sobre el mar para enfrentar la escasez de espacio.

Fotos: Getty Images
Mónaco pasó de ser mar hace ocho años a convertirse en un ejemplo de ingeniería y urbanismo sostenible. Con seis hectáreas ganadas al mar, representa una fusión de tecnología, diseño y conciencia ecológica para repensar el espacio urbano.
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Un paseo sobre el Mediterráneo en Mónaco
Este lugar, donde ahora se cruzan el lujo, el ocio y el paisaje, era mar abierto hace apenas una década. Su transformación representa una hazaña que articula ciencia, ingeniería y visión de futuro.
Lo que sostiene a Mareterra no es solo un relleno costero. Bajo sus cimientos, dieciocho enormes cajones de hormigón, de 10.000 toneladas cada uno, descansan como piezas de Lego en el lecho marino. Estas estructuras no solo soportan el peso del nuevo barrio, también cumplen funciones ecológicas y de protección costera.
La parte superior de cada cajón, llamada cámara Jarlan, permite el paso controlado del agua, disipando la energía de las olas y protegiendo la costa. En uno de estos espacios, conocido como la Gruta Azul —inspirado en Capri—, la luz del sol filtra un resplandor marino que recuerda lo que este terreno fue: mar en estado puro.
Una historia de expansión
Desde principios del siglo XX, Mónaco ha recurrido a la recuperación de tierras como única salida a su estrechez geográfica. El Puerto Hércules, el barrio de Fontvieille, y la playa de Le Larvotto son producto de esa ambición contenida por el mar y las montañas.
Este nuevo proyecto añade un 3% al territorio nacional, con una combinación de viviendas de lujo —algunas diseñadas por Renzo Piano—, un puerto deportivo, comercio y tres hectáreas de espacio público.
Más verde que nunca
En una región donde el lujo suele llevarse los titulares, Mareterra apuesta también por lo ecológico. Pensado como el rincón más verde, el barrio refleja el compromiso de Mónaco de alcanzar la neutralidad de carbono para 2050. La integración de zonas verdes, materiales sostenibles y tecnologías para la eficiencia energética lo convierten en un modelo urbano que conjuga desarrollo y responsabilidad ambiental.
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