Ube latte: la bebida morada que busca destronar al matcha y ya conquista cafeterías
El ube latte gana espacio por su color violeta y sabor dulce, pero su auge ya presiona a productores en Filipinas. Conozca esta tendencia.

El ube gana popularidad por su intenso color morado y su uso en bebidas, helados, postres y otras preparaciones
El ube latte, una bebida preparada a partir de un tubérculo morado originario de Filipinas, comienza a ganar visibilidad por su llamativo color violeta, su sabor dulce y su facilidad para mezclarse con leche, café y otras preparaciones.
Detrás de la tendencia, hay un ingrediente con una historia mucho más antigua que las fotografías que hoy circulan en redes sociales. El ube, también conocido como ñame morado (Dioscorea alata), forma parte de la alimentación filipina desde hace miles de años y ha pasado de preparaciones tradicionales a helados, postres, galletas y bebidas.
¿Qué es el ube y por qué se volvió popular?
El ube se distingue por su color púrpura natural y su sabor dulce, con notas que recuerdan a la vainilla y la nuez. Se comercializa como polvo, extracto, pasta o puré y su popularidad ha crecido en Asia y Occidente, impulsada también por las redes sociales.
Cada vez más cafeterías, heladerías y reposterías lo incorporan en sus productos. Incluso grandes cadenas se han sumado: según Ube Time, Starbucks lanzó en algunos mercados un macchiato helado de ube y coco durante 2026.
Ube latte: ¿puede convertirse en el nuevo matcha?
El ube latte se diferencia del matcha por su color morado y un sabor más dulce y suave, frente a las notas vegetales y amargas del té verde. Además, el ube no contiene cafeína de forma natural, salvo que se combine con café.

Su creciente popularidad ha llevado a compararlo con el matcha. Incluso, una panadera consultada por DW aseguró que el ube llegó a desplazarlo entre sus clientes, aunque este auge también empieza a generar presión sobre su producción en Filipinas.
La demanda de ube comienza a presionar su producción
El auge del ñame morado filipino también ha generado presión sobre los productores. Su cultivo tarda al menos nueve meses, mientras algunos agricultores enfrentan limitaciones de almacenamiento y procesamiento.
Según el medio DW, Filipinas produjo 12.483 toneladas el año pasado, el nivel más bajo en cinco años, aunque en la primera mitad de 2026 la producción creció cerca de un 17 %.
Ante la mayor demanda, el Gobierno restringió la exportación del producto crudo y estudia reducir el ciclo de cultivo a seis meses. Así, la tendencia del ube también plantea el reto de responder a un mercado internacional en crecimiento.