La arepa y la empanada: estrellas locales en el mapa global de la comida callejera
La comida callejera no solo alimenta: también cuenta la historia de cada país. Conoce las comidas que le están dando la vuelta al mundo.

Fotos tomadas de Caracol Radio y Colombia Visible.
La gastronomía es un universo vasto y diverso por explorar. Cada lugar o país tiene un plato típico que lo representa, una forma única de preparar y combinar ingredientes que refleja su historia, geografía y cultura. Cuando las personas llegan a una nueva ciudad o comunidad, suelen conocerla a través de sus sabores, colores y texturas, muchas veces probando su platillo insignia que en algunos casos puede ser la comida callejera.
En ese contexto, la comida callejera ocupa un lugar privilegiado. No solo es rápida y accesible, también suele ser más económica y auténtica que otras opciones. Algunas de estas delicias conquistan las calles de Europa, América y más allá, trascendiendo fronteras y ganando fanáticos en todo el mundo.
Comida callejera que le da la vuelta al mundo:
Según el medio DW, estas son algunas comidas callejeras rápidas de diferentes países que se han convertido en favoritas globales:
Tacos mexicanos
Aunque hoy son un símbolo de México, los tacos —especialmente los al pastor— tienen raíces influenciadas por la migración libanesa. En 2019, fueron elegidos como el mejor platillo del mundo por Taste Atlas. Hoy existen múltiples variedades: de carnitas, de guisados, entre otros.

Empanadas (Argentina, Colombia, Chile)
La palabra "empanada" proviene del verbo "empanar", que significa "envolver en pan". Su origen se remonta al mundo árabe y su llegada a América se dio a través de España. Hoy es considerada la reina de la merienda rápida, con versiones fritas u horneadas y rellenos infinitos: carne, pollo, queso, verduras, etc.

Perros calientes (Estados Unidos)
Originados por inmigrantes alemanes en Nueva York en el siglo XIX, combinan una salchicha caliente dentro de un pan suave, siendo una forma práctica de vender comida rápida en la calle. Es un ícono de la cultura estadounidense, con múltiples variantes a nivel mundial.

Currywurst (Alemania)
Esta salchicha cocida o frita, cortada en rodajas y bañada en salsa de tomate con curry, nació en Berlín en 1949, cuando una mujer empezó a venderla desde un puesto callejero. Se acompaña tradicionalmente con papas fritas y es un símbolo de la recuperación alemana en la posguerra.

Bauru (Brasil)
Un sándwich caliente con pan francés, queso fundido al baño maría, roast beef, tomate y pepinillos. Fue creado en 1934 por Casimiro Pinto Neto, apodado “Bauru”, en honor a su ciudad natal en São Paulo. Hoy es un clásico de la comida rápida brasileña.

Kebab (Turquía y Medio Oriente)
De origen árabe y persa, el kebab significa literalmente “carne asada”. Puede hacerse con cordero, res, pollo o pescado, y servirse en pan pita, con arroz o vegetales. Nació hace siglos, cuando los soldados asaban carne en sus espadas al fuego. Hoy es uno de los platos callejeros más populares en Europa.

Arepa (Colombia y Venezuela)
Hecha de masa de maíz molido o harina precocida, puede cocinarse asada, frita, horneada o a la parrilla. Se consume sola o rellena con queso, carne, huevo o dulce. Su origen se remonta a las culturas indígenas precolombinas y su nombre proviene de “erepa”, que significaba maíz.

Pizza al taglio (Italia)
Esta pizza rectangular, vendida al corte y al peso, nació en Roma en los años 50. Se hornea en bandejas grandes y se corta en porciones rectangulares. Ideal para llevar o comer de pie, es una forma práctica y sabrosa de disfrutar pizza con infinitas combinaciones de ingredientes.

Fish and chips (Inglaterra)
Clásico británico nacido en el siglo XIX, mezcla pescado rebozado y papas fritas gruesas. Fue popularizado por inmigrantes judíos sefardíes. Durante la Segunda Guerra Mundial, fue uno de los pocos alimentos que no fue racionado.

Estos platos no solamente sacian el hambre, sino que cuentan historias de migración, ingenio y adaptación. Son el reflejo de cómo la comida callejera, muchas veces subestimada, puede convertirse en patrimonio cultural compartido.