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¿Quién es el antioqueño que se salvó de morir en el Titanic porque llegó un día tarde a tomar el barco?: ¡Tenía su boleto listo!

Además de millonario y minero, fue pionero en traer el primer automóvil a Colombia en 1899. Conoce su historia aquí

Foto: elcronista.com I legadodeantioquia.com

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La historia de Carlos Coriolano Amador, uno de los empresarios más influyentes de Antioquia en el siglo XIX, está rodeada de riqueza, poder, controversias y hasta leyendas. Entre estas, una de las más llamativas asegura que el antioqueño tenía un boleto para embarcarse en el Titanic. Este fue el famoso trasatlántico británico que se hundió en 1912. Según versiones recogidas en distintos medios, se habría salvado de la tragedia al llegar un día tarde a Inglaterra.


No obstante, no existe una fuente histórica que confirme con exactitud su relación directa con el Titanic. Lo que sí es cierto es que el empresario antioqueño realizó numerosos viajes a Europa. Además, era reconocido por traer al país mercancías, tecnología y artículos de lujo.


Un antioqueño entre la política y los negocios

Coriolano Amador nació en Medellín en 1835, hijo de Sebastián José Amador López, comerciante cartagenero que fue gobernador de la provincia de Antioquia en 1851. Estudió en el Colegio de Antioquia y posteriormente en Jamaica y Londres, donde adquirió una formación cosmopolita.


Aunque no cursó estudios universitarios formales en derecho, aprendió por su cuenta legislación civil, comercial y minera. Esto le permitió defender sus intereses empresariales en complejos litigios. También incursionó en la política: fue concejal de Medellín y diputado liberal en la Asamblea de Antioquia.


La fortuna en las minas de oro:

Amador se convirtió en uno de los hombres más ricos de Colombia gracias a la minería. Fue el principal accionista de la Sociedad Minera El Zancudo, ubicada en Titiribí, Antioquia, considerada la empresa más grande del país en la década de 1880.


La mina llegó a emplear 1.200 trabajadores, con cerca de 70 minas en explotación, 300 mulas para transporte y hasta su propio banco, el Banco del Zancudo, que llegó a emitir billetes con la imagen del empresario. En 1881, la compañía alcanzó un valor de 4 millones de pesos, una cifra colosal para la época.


Además, aplicó sistemas de extracción traídos de Alemania, contrató técnicos europeos y consolidó un modelo empresarial que sentó las bases de la industrialización minera en Antioquia.


Obras y legado urbano de este antioqueño


El empresario no solo amasó fortuna en la minería, también invirtió en infraestructura y urbanismo. Fue responsable de la construcción del puente de Jericó sobre el río Cauca, la plaza de mercado del barrio Guayaquil en Medellín y la carretera que comunica a la capital antioqueña con Rionegro a través de Santa Elena.


En 1899 trajo desde Francia el primer automóvil que rodó en Colombia, un acontecimiento que coincidió con el inicio de la Guerra de los Mil Días.


Lujo, extravagancia y controversias

Coriolano fue recordado como el primer millonario ostentoso del país. Se decía que usaba gasolina como perfume cuando su carro se averió y que en sus viajes a Europa regresaba con tanto equipaje que se necesitaban hasta 50 mulas para transportarlo.


También estuvo envuelto en polémicas: en 1879 disparó y mató a Camilo Escobar, primo de su esposa, en un confuso episodio pasional. Aunque fue capturado, posteriormente quedó en libertad al considerarse legítima defensa.


Entre las piezas que pasaron por sus manos se cuenta el célebre poporo Quimbaya, hallado en Yarumal y que años más tarde sería adquirido por el Banco de la República para inaugurar la colección del Museo del Oro.


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