¿Cuál es el origen de las papas? Todo apunta a que viene del tomate y esta es la sorprendente razón
Un hallazgo genético revela que la papa surgió hace 9 millones de años de un cruce con tomates silvestres. Descubre cómo ocurrió.

Este cruce no solo dio forma a un alimento nuevo, sino que permitió que las especies de papa se diversificaran y se adaptaran a climas fríos de los Andes, donde prosperaron y se convirtieron en un recurso esencial para las comunidades originarias. Fotos: Sembralia - Florence Lo/Reuters
El misterio de la papa y sus orígenes
La papa, uno de los alimentos más consumidos en el mundo, guarda un secreto en su historia evolutiva. Un estudio reciente publicado en la revista Cell sugiere que este tubérculo no habría existido tal como lo conocemos sin la unión ancestral entre tomates silvestres y un grupo de plantas sudamericanas conocidas como Etuberosum.
Este evento de hibridación habría ocurrido hace entre ocho y nueve millones de años en Sudamérica, dando origen a una planta con la capacidad de formar tubérculos subterráneos, estructura que hoy sostiene la alimentación de millones de personas.
Un cruce genético decisivo
Los investigadores analizaron 128 genomas de tres linajes de plantas estrechamente relacionados: tomates, Etuberosum y especies de papa y sus parientes silvestres. Como grupo de comparación, también se incluyeron tres variedades de berenjena.
El hallazgo fue sorprendente: la papa moderna presenta una ascendencia mixta. El gen SP6A, heredado del tomate, regula el momento en que la planta comienza a formar tubérculos. Por su parte, el gen IT1, procedente del Etuberosum, controla el desarrollo de los tallos subterráneos que se transforman en papas comestibles.
Este cruce no solo dio forma a un alimento nuevo, sino que permitió que las especies de papa se diversificaran y se adaptaran a climas fríos de los Andes, donde prosperaron y se convirtieron en un recurso esencial para las comunidades originarias.
La papa: Un alimento clave para la seguridad alimentaria
Actualmente, la papa ocupa un lugar privilegiado en la agricultura mundial. Con más de 350 millones de toneladas producidas cada año, su rendimiento y adaptabilidad superan al arroz y al trigo, al requerir menos tierra para su cultivo y crecer en diversos ecosistemas.
Sin embargo, su propagación clonal limita la diversidad genética, lo que la hace vulnerable a plagas y enfermedades. Este nuevo descubrimiento podría abrir puertas a técnicas de ingeniería genética que incorporen nuevamente material del tomate para fortalecer las variedades cultivadas.
“Sabemos un poco mejor de dónde vienen las papas, y eso nos da pistas para el futuro”, afirmó Pingxian Zhang, investigador de la Academia China de Ciencias Agrícolas.
Un modelo para otras especies
El estudio no solo resuelve un enigma botánico. Para los científicos, este caso ofrece un modelo evolutivo que podría repetirse en otras especies vegetales. Según la genetista Esther van der Knaap, de la Universidad de Georgia, la mezcla de genomas “en apariencia insignificante” puede, con el paso de millones de años, convertirse en el punto de partida de nuevas especies útiles para la humanidad.
La papa, entonces, no es solo un tubérculo cotidiano en la mesa, sino el resultado de un proceso natural de hibridación que unió lo mejor de dos mundos: la resistencia del Etuberosum y la capacidad productiva del tomate.

El descubrimiento ofrece una nueva mirada a la evolución de la papa, recordándonos que lo que hoy parece cotidiano tiene un pasado tan complejo como fascinante. Y mientras la ciencia busca descifrar su genética para enfrentar los desafíos agrícolas del futuro, la humilde papa sigue siendo uno de los pilares de la alimentación global.