¿Puede una planta ayudarte a sanar traumas? Esto dicen quienes han vivido el ritual del Yagé en Antioquia
Yagé y salud mental: tres expertos revelan cómo una guía adecuada transforma la experiencia en un proceso seguro y profundo. Lee más aquí.

Fotos: captura de pantalla programa Lo que no dijimos. Foto de referencia de la planta IA, Y totumas del yagé de Edilma Prada.
El Yagé es una planta milenaria con raíces en las culturas amazónicas, su presencia en contextos urbanos como Medellín es cada vez más frecuente. Un grupo de profesionales y acompañantes de procesos terapéuticos está liderando una forma responsable y respetuosa de integrar esta medicina ancestral al tratamiento de problemáticas emocionales, espirituales y de salud mental.
En Lo que no dijimos, se reunieron el psiquiatra Santiago Duque, la psicóloga Yessica Santa y el terapeuta y servidor de yagé Jerónimo, para hablar abiertamente sobre los tabúes, beneficios y riesgos que rodean a esta planta sagrada.
"El Yagé no es una sustancia, es un espíritu vivo con inteligencia ancestral", explicó Jerónimo, quien ha dedicado más de 12 años a su estudio y acompañamiento en espacios de sanación. Su experiencia comenzó tras una sesión en solitario que cambió por completo su visión de la vida.
Entre el ritual y la ciencia: dos visiones que se encuentran
Durante el diálogo, Santiago Duque destacó que, si bien la medicina occidental es rigurosa en el tratamiento de los síntomas, en muchas ocasiones no logra llegar a la causa emocional o espiritual del malestar.
"La psiquiatría también debe salir del clóset", afirmó. Acompañó su análisis con ejemplos sobre cómo algunos tratamientos pueden verse fortalecidos con un enfoque integral que reconozca la espiritualidad del paciente.
Por su parte, Yessica Santa señaló que uno de los aprendizajes clave en este tipo de procesos es entender que "la mejor terapeuta es la que ha caminado su propia historia". Para ella, la medicina del Yagé no se limita a una sustancia sino que implica un vínculo profundo con la naturaleza y con uno mismo.
La importancia de un entorno seguro y una guía experimentada con el yagé
Uno de los puntos centrales de la conversación fue la preparación necesaria antes de vivir una ceremonia de Yagé. No se trata de un evento recreativo, coincidieron los tres participantes, sino de un proceso serio que requiere dieta previa, formulación de intención y acompañamiento posterior.
"No hacemos ceremonias de una sola noche", aseguró Jerónimo. El formato que lidera implica un mínimo de tres días, en un entorno natural, con procesos de integración emocional y terapéutica luego del uso de la planta.
El objetivo es que el participante no solo viva una experiencia, sino que pueda entender lo que surgió en su proceso, a través de conversatorios grupales o acompañamiento individual.
Riesgos, mitos y lo que no se dice del Yagé
Si bien todos los expertos resaltaron los beneficios del Yagé en el despertar de la conciencia, también coincidieron en advertir sobre los riesgos de un mal uso.
Duque explicó que no todas las personas están en condiciones de vivir esta experiencia: "Pacientes con esquizofrenia, psicosis o depresión severa no deberían acercarse a estas ceremonias", aclaró.
Para mitigar esos riesgos, el equipo realiza una evaluación previa donde se analiza la historia clínica, emocional y espiritual de la persona. Además, se controla cuidadosamente la dosificación y se están atentos a posibles manifestaciones emocionales fuertes, como purgas, llanto o recuerdos traumáticos que emergen durante la ceremonia.
"Eso que llaman mal viaje es, muchas veces, la liberación de traumas guardados por años en el inconsciente", detalló Jerónimo, quien relató el caso de una mujer con epilepsia que, durante una sesión, recordó un abuso sexual en su infancia y comenzó un proceso profundo de sanación.
Integración: el paso que transforma la experiencia en medicina
Los tres expertos coincidieron en que el Yagé no es una solución mágica, sino una herramienta poderosa que, si se usa con respeto y guía adecuada, puede abrir puertas a la curación emocional, espiritual y física."Lo esencial es volver a la relación con la naturaleza y con uno mismo", concluyó Yessica Santa. Este tipo de espacios abren el camino para integrar los saberes ancestrales con la ciencia contemporánea, sin imponer, pero sí reconociendo que la salud es un territorio común que puede enriquecerse desde distintas miradas.
Si te gustaría conocer más sobre esta historia, no te pierdas el episodio completo en Lo que no dijimos:
Este contenido se realiza con recursos del Fondo Único de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones - FUTIC.