Sicarios asesinaron al comandante de Bomberos de Anorí; así ocurrió el crimen que tiene atemorizado al municipio del Nordeste
Deiby Barnavi Arboleda Cárdenas fue asesinado por encapuchados que llegaron en motocicleta hasta una finca de la vereda Montañita. Ofrecen recompensa de $100 millones por autores materiales e intelectuales del crimen.

Deibi Barnavi Arboleda Cárdenas, comandante del Cuerpo de Bomberos de Anorí, fue asesinado en una finca de la vereda Montañita, a cinco kilómetros del casco urbano del municipio. Foto: Tomadas de redes sociales
En la vereda Montañita, que está a tan solo cinco kilómetros del casco urbano de Anorí, asesinaron al comandante del Cuerpo de Bomberos de ese municipio, Deiby Barnavi Arboleda Cárdenas.
De acuerdo con el reporte oficial, Arboleda se encontraba afuera de una finca de la zona cuando, dos sicarios encapuchados que se movilizaban en motocicleta, le dispararon en varias oportunidades.
El hecho, que tiene consternado al municipio, ocurrió hacia las 6:30 de la tarde de este jueves, 27 de agosto.
De acuerdo con un testigo, que estaba cerca del comandante de Bomberos, los sicarios llegaron a toda velocidad, frenaron intempestivamente, desenfundaron su arma y, sin darle tiempo a reaccionar, le propinaron dos disparos en la cabeza. Luego se dieron a la fuga.
Tras el ataque sicarial, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón Cardona, ofreció una recompensa de 100 millones de pesos por información que conduzca a la captura de los autores materiales e intelectuales del crimen.
"Lamentamos el asesinato de Deiby Arboleda, comandante del Cuerpo de Bomberos de Anorí. Mi solidaridad y abrazo para su familia, sus seres queridos y todos los bomberos que hoy despiden a uno de los suyos", escribió el mandatario departamental en su cuenta de X.
Hasta el momento se desconoce si Arboleda Cárdenas habría recibido amenazas. Lo cierto es que Anorí es un municipio donde confluyen varios grupos al margen de la ley y estructuras criminales, entre estos, el Eln, las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo.
Sin embargo, el gobernador Rendón dio a entender que ya tendrían pistas sobre quiénes estarían detrás del asesinato.
"Las autoridades ya cuentan con indicios sólidos que podrían conducir a los responsables. Esperamos que la justicia actúe con celeridad, que las investigaciones avancen rápidamente y que este crimen no quede en la impunidad", añadió.
Así era el comandante de Bomberos de Anorí
El comandante del Cuerpo de Bomberos de Anorí, Deiby Barnavi Arboleda Cárdenas, tenía 52 años y era reconocido en el pueblo por su espíritu de servicio a la comunidad.
Nunca se negaba a una solicitud, ayudaba a quien lo necesitaba y, ante todo, estaba presto a atender las emergencias o situaciones críticas, incluso, en los lugares más peligrosos del territorio.
De acuerdo con el alcalde de Anorí, Gustavo Silva, hasta hace dos días había dialogado con Arboleda Cárdenas sobre el plan que tenían para seguir fortaleciendo al organismo de socorro.

"Mi comandante, hace apenas dos días conversábamos sobre el futuro, sobre cuántas vidas iban a salvar con el nuevo carro cisterna y sobre los sueños que teníamos por cumplir para fortalecer el Cuerpo de Bomberos de Anorí. Pero nunca imaginé que hoy estaríamos lamentando una pérdida tan dolorosa", expresó Silva.
Sus bomberos tuvieron que levantar el cuerpo
En el municipio de Anorí, como en otros donde hay presencia de grupos armados, es común que los bomberos sean los encargados del levantamiento de las personas asesinadas en las áreas rurales, ya que, para la Fuerza Pública, sería un gran riesgo. Por eso, ellos lo asumen.
Lo que no se imaginaron es que, quien hasta hace pocas horas les coordinaba, fuera la víctima.

El levantamiento, según algunos testigos, se hizo entre lágrimas. No se escuchó más la voz dando órdenes. La blanca bolsa mortuoria era para el hombre que los guiaba.
El cuerpo de Arboleda Cárdenas fue trasladado en un silencio sepulcral hasta la morgue del municipio, donde harán los procedimientos correspondientes antes de entregárselo a sus familiares y al pueblo, que también lo quiere despedir.