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El alarmante crecimiento de los cultivos ilícitos en los cinco municipios de Antioquia priorizados para aspersión con drones

Valdivia, Tarazá, Anorí, Cáceres e Ituango concentran cerca del 77 % de los cultivos de coca de Antioquia y fueron priorizados para un piloto de aspersión con drones.

El plan contempla un piloto de aspersión en zonas con alta presencia de cultivos ilícitos y una inversión que podría alcanzar los $70.000 millones. Foto: cortesía Ejército

El plan contempla un piloto de aspersión en zonas con alta presencia de cultivos ilícitos y una inversión que podría alcanzar los $70.000 millones. Foto: cortesía Ejército

Los cultivos de coca en Antioquia mantienen una alta concentración en cinco municipios que la Gobernación priorizó para un piloto de aspersión con drones. Se trata de Valdivia, Tarazá, Anorí, Cáceres e Ituango, territorios que reúnen cerca del 77 % de las áreas sembradas con coca en el departamento.


Según el más reciente informe de Naciones Unidas, Antioquia registró 17.162 hectáreas de coca en 2024. Sin embargo, la Gobernación estima que actualmente la cifra podría ubicarse entre 21.000 y 23.000 hectáreas. Por ello, la administración departamental presentó una propuesta al gobierno del presidente Abelardo de la Espriella para intervenir las zonas con mayor concentración de cultivos ilícitos.


Valdivia encabeza la lista. Este municipio concentra el 25,1 % de los cultivos de coca de Antioquia y registra 4.311 hectáreas sembradas. Además, presenta uno de los crecimientos más acelerados de la última década. En 2015 tenía 189 hectáreas y para 2024 alcanzó las 4.311.


Tarazá ocupa el segundo lugar. El municipio reúne el 21,3 % de los cultivos de coca del departamento y reporta 3.660 hectáreas sembradas. Al igual que Valdivia, experimentó un crecimiento significativo. Mientras en 2015 registraba 884 hectáreas, en 2024 llegó a 3.659.


Por su parte, Anorí concentra el 11,4 % de los cultivos de coca de Antioquia. Allí se identificaron 1.957 hectáreas sembradas durante 2024. Este municipio forma parte del corredor territorial que conecta el Nordeste con el Bajo Cauca, una de las zonas donde más se ha consolidado la producción de hoja de coca en los últimos años.


Cáceres aparece en el cuarto lugar entre los municipios priorizados. Sus 1.908 hectáreas representan el 11,1 % del total departamental. Además, su ubicación estratégica dentro del Bajo Cauca lo convierte en uno de los territorios clave dentro de las dinámicas asociadas al narcotráfico.


Entretanto, Ituango registra 1.510 hectáreas de coca y concentra el 8,8 % de los cultivos del departamento. Aunque su participación es menor frente a Valdivia y Tarazá, continúa siendo uno de los municipios con mayor presencia de cultivos ilícitos en Antioquia.


En conjunto, los cinco municipios suman 13.346 hectáreas de coca. Esta cifra explica por qué la Gobernación decidió focalizar allí una estrategia de erradicación mediante drones. El gobernador Andrés Julián Rendón Cardona presentó la propuesta ante el Ministerio de Defensa y la cúpula militar. El plan contempla un piloto de aspersión en zonas con alta presencia de cultivos ilícitos y una inversión que podría alcanzar los $70.000 millones.


La iniciativa surge en un contexto nacional marcado por el crecimiento de los cultivos de coca. De acuerdo con Naciones Unidas, Colombia cerró 2024 con 261.000 hectáreas sembradas. La cifra representa un aumento del 3,5 % frente a las 253.000 hectáreas registradas en 2023. Además, entre 2020 y 2024 los cultivos crecieron un 83 % en el país.


Una visión desde la academia: ¿glufosinato o glifosato?

Frente al uso de herbicidas para la aspersión, Isabel Cristina Henao Castañeda, jefe del Departamento de Farmacia de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de Antioquia, le explicó al Sistema Informativo de Teleantioquia que tanto el glifosato como el glufosinato son herbicidas derivados de aminoácidos. No obstante, señaló que el glufosinato actúa más rápido sobre las plantas y actualmente se utiliza en diferentes cultivos agrícolas en países como Estados Unidos, Canadá y Colombia.


La académica indicó que, si se cumplen las concentraciones establecidas y los protocolos de manejo, el glufosinato no debería generar efectos significativos sobre la salud humana ni sobre el medio ambiente, aunque reconoció que todo producto químico produce algún nivel de impacto.


Además, destacó que los drones permitirían una aplicación más precisa que las avionetas. Según explicó, esta tecnología facilita la intervención focalizada sobre cultivos específicos y mejoraría la relación costo-beneficio de las operaciones de aspersión. De esta manera, la propuesta de Antioquia busca concentrar esfuerzos en los municipios donde actualmente se encuentra la mayor parte de los cultivos de coca del departamento.


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