Obligados a matar y enterrar secuestrados: el horror de los niños reclutados por las Farc que reconstruyó la JEP
La investigación reveló que menores reclutados por la antigua guerrilla tuvieron que participar en secuestros, presenciar torturas y cumplir órdenes de asesinato. Negarse podía significar castigos e incluso la muerte.

Los relatos incluyen menores golpeados, enterrados, sometidos a ahogamientos y amenazados con fusilamientos. Fotos: cortesía
La guerra no solo convirtió a miles de niños en víctimas del reclutamiento forzado. Algunos también terminaron obligados a cometer asesinatos, vigilar secuestrados y enterrar cadáveres por órdenes de sus comandantes. Así lo documentó la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) al reconstruir los crímenes cometidos por las antiguas Farc contra menores de edad.
Los testimonios recopilados en el Caso 07 describen cómo niños y niñas tuvieron que participar en operaciones de secuestro y presenciar las torturas que sufrían las personas privadas de la libertad. En algunos casos, recibieron órdenes de apuntarles con fusiles, obligarlas a cavar sus propias tumbas y posteriormente asesinarlas.
La investigación también encontró que algunos menores fueron obligados a ejecutar personas y enterrar sus cuerpos, situaciones que, según el tribunal, les provocaron graves sufrimientos psicológicos.

Para la magistrada Lily Rueda Guzmán, relatora del caso, estas prácticas no fueron decisiones individuales de algunos guerrilleros, sino parte de un sistema de sometimiento que operó dentro de la organización armada.
El miedo, las amenazas y la vigilancia permanente permitieron imponer órdenes a los menores, quienes no tenían posibilidades reales de negarse o abandonar las filas.
Desobedecer una orden podía costarles la vida
La JEP estableció que los castigos también alcanzaban comportamientos cotidianos. Comer una panela sin autorización, quedarse dormido durante una guardia, intentar comunicarse con la familia o expresar el deseo de regresar a casa podía desencadenar sanciones extremas.

Incluso negarse a torturar a un secuestrado o denunciar abusos sexuales cometidos por comandantes podía convertirse en motivo de castigo.
Los relatos incluyen menores golpeados, enterrados, sometidos a ahogamientos y amenazados con fusilamientos. Algunos tuvieron que participar en combates sin preparación suficiente, transportar explosivos y retirar compañeros heridos o muertos bajo el fuego enemigo.
En su decisión la JEP identificó al menos 104 víctimas de tortura, 28 de tratos crueles y 208 de condenas y ejecuciones sin juicio o sin garantías. La investigación también documentó la ejecución de por lo menos 62 niños y niñas por estructuras de las antiguas Farc.
Nueve exmandos deberán responder ante la JEP
Por estos patrones de violencia, la Sala de Reconocimiento llamó a nueve antiguos mandos regionales de las Farc a reconocer su máxima responsabilidad. A cinco de ellos también les atribuyó responsabilidad por violencias reproductivas contra niñas reclutadas.
Los comparecientes tendrán 30 días calendario para pronunciarse sobre las imputaciones. Quienes no reconozcan su responsabilidad podrían enfrentar un proceso judicial y, si resultan condenados, penas de hasta 20 años de prisión.
De acuerdo con las cifras de la JEP, entre 1971 y 2016 las Farc reclutaron a 18.677 niños y niñas, muchos de los cuales sufrieron violencias que se extendieron mucho más allá de su participación forzada en el conflicto armado.