Hundimiento en el puente de La Limona vuelve a complicar la movilidad entre Itagüí y San Antonio de Prado
En 2022 se anunciaron obras para modernizar la vía vieja a San Antonio de Prado y ampliar su capacidad, pero no avanzaron antes de la emergencia de 2026, dejando este corredor sin refuerzos. Detalles de la nueva contingencia.

EPM anunció que realiza intervenciones provisionales en el área para establecer un nuevo trazado del colector de aguas residuales. Foto: cortesía
El hundimiento en La Limona volvió a complicar la movilidad entre Itagüí y el corregimiento de San Antonio de Prado, donde la vía opera con restricciones, genera extensas filas de vehículos y alarga los tiempos del recorrido.
El daño apareció otra vez en inmediaciones del puente La Limona, un punto que concentra problemas estructurales desde hace varios años en este corredor estratégico.
Aunque las autoridades no suspendieron el paso por completo, la reducción de carriles provoca congestión constante y complica los desplazamientos diarios de miles de conductores.
Residentes del sector alertan por el riesgo que enfrentan motociclistas y peatones al atravesar una superficie irregular que puede provocar caídas o maniobras peligrosas.
El flujo permanente de vehículos incrementa la presión sobre el terreno y acelera el deterioro en un tramo que ya muestra signos avanzados de desgaste.
La vía soporta el tránsito de más de 20.000 vehículos diarios, una carga que supera la capacidad para la que fue diseñada esta conexión.
Ese desequilibrio entre demanda y capacidad explica parte de la inestabilidad que desde hace años afecta el sector y que hoy vuelve a manifestarse.
A comienzos de 2026, el puente sufrió un colapso parcial que obligó a restringir el paso y generó una crisis de movilidad en el sur del Valle de Aburrá.
Durante ese episodio, los trayectos entre el corregimiento y el centro de Medellín se extendieron hasta tres horas por la concentración del tráfico.
Una intervención temporal permitió mejorar la circulación durante algunos meses, pero el nuevo daño reactivó las dificultades y las quejas de la comunidad.
Hundimiento en La Limona: un problema de vieja data
En 2022, autoridades anunciaron proyectos para modernizar la vía vieja a San Antonio de Prado y aumentar su capacidad frente al crecimiento vehicular.
Sin embargo, esas iniciativas no avanzaron antes de la emergencia de 2026, lo que dejó al corredor sin refuerzos estructurales en un momento crítico.
Tras el colapso parcial, entidades implementaron soluciones provisionales para habilitar el paso mientras evaluaban obras definitivas en el sector.
Con el reciente hundimiento, el panorama volvió a complicarse y obligó a retomar medidas de control para evitar mayores afectaciones en la movilidad.

Empresas Públicas de Medellín dijo que adelanta trabajos temporales en la zona para definir un nuevo alineamiento del colector de aguas residuales.
La empresa proyecta terminar estas intervenciones este miércoles 6 de mayo, fecha en la que espera normalizar parcialmente las condiciones del tramo.
Mientras tanto, las cuadrillas ya pavimentaron uno de los carriles y continúan labores en el otro para restablecer la circulación en ambos sentidos.
Habitantes del sector reclaman una solución definitiva que garantice estabilidad en la vía y reduzca el riesgo para quienes transitan a diario.