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En Granizal no solo lloran a sus muertos, sino que padecen porque el agua la recogen a punta de baldes y los extorsionan por hacer la fila

Crónica de cómo es el día a día de los habitantes, que deben acceder al agua potable por medio de tanques. No hay acueducto en Granizal.

Foto de habitante de Granizal transportando 2 pimpinas que llenó de agua en un tanque de abastecimiento del sector.

Foto de habitante de Granizal transportando 2 pimpinas que llenó de agua en un tanque de abastecimiento del sector.

Para miles de personas que habitan la zona más alta del nororiente del Valle de Aburrá, el día a día siguió con normalidad después de esa dolorosa madrugada del pasado 24 de junio. Ese día, una avenida torrencial sepultó a, por lo menos, 27 personas cuyos cuerpos ya fueron hallados. Son miles de familias las que, en medio de la precariedad del sector, no cuentan ni siquiera con acueducto en Granizal y otros sectores.


En otras zonas como El Pinar y Altos de Oriente, que pertenecen a Bello, o el sector Piedras Blancas, de Medellín, también se habla de la tragedia. Y aún hay miedo, pero así deben seguir sobreviviendo. Hay muchos casos en los que el sustento diario lo reciben gracias a manos caritativas como las de un estadounidense, que cada tanto llega con su carro cargado de mercados y botellas de agua para regalarles a los habitantes.



"En este sector, en Granizal y en El Pinar hacemos muchas cosas por la gente de acá. Hoy estamos aquí para entregar comida, diferentes cosas por la familia", dice Marcus, en un español un aporreado. A su lado, 4 voluntarios, todos colombianos, reparten las ayudas.


En esta zona limítrofe entre Bello y Medellín los habitantes viven en medio de vías destapadas, el corre corre del día a día y una evidente escasez de acceso a agua potable. No hay acueducto y dependen del abastecimiento que a diario hacen los carros de EPM en tanques que hay a lo largo de las vías vehiculares. O, en los días más complejos, de lo que puedan recoger en baldes a través de algunas quebradas.


"Hace tiempo no subía carro de EPM porque estaban pavimentando, estábamos sin agua. Consumíamos la que viene de arriba, que es un agua muy sucia. Ya como abrieron la carretera, ya están subiendo todos los días. Sube un camión, llena los tanques y la gente va recogiendo", expresa Edwin Abad Salazar. Nos habla mientras llena 2 pimpinas para hacer el almuerzo y algo de aseo en su hogar.


Metros más abajo, donde una aplanadora es usada para darle estabilidad al terreno fangoso, otro habitante se muestra indignado. Su malestar está relacionado no solo con la falta histórica de presencia del Estado y las Administraciones Municipales, sino porque muchos de los lugareños están a merced de los delincuentes. "Acá cobran vacunas, entre $ 5.000 y $ 10.000 semanales, para poder sacar agua de los tanques", asegura. Su versión es ratificada por otros habitantes, que se muestran temerosos al hablar del tema.


Llegarán los recursos para construir el acueducto en Granizal y otros sectores aledaños

La alcaldesa de Bello, Lorena González, aseguró que su Administración radicó un proyecto ante el Gobierno Nacional para solicitar recursos que permitan construir el acueducto en la zona.


"Hemos levantado la mano ante el Ministerio de Vivienda. El objetivo es ejecutar un proyecto que nos permita llevar agua a Granizal, a través de un acueducto aéreo. Que sea este el momento para que el Gobierno Nacional nos escuche. Necesitamos acciones de fondo y el alma de esa acción popular es el tema del agua. El problema de esta zona es estructural", describe la mandataria. "Pagamos una millonada mensual a EPM para que lleve el agua a Granizal", agrega.


Si esta iniciativa se vuelve una realidad, y no queda solo en papel y en intenciones, no solo mejoraría la calidad de vida de los habitantes, sino que el acueducto podría acabar con las extorsiones que lucran a los delincuentes que se creen dueños de los tanques de suministro de agua potable.


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