El drama de ser profesor rural en Yondó: campamentos de grupos armados cerca de escuelas, guerra de drones y reclutamiento forzado
Un profesor de la zona rural del municipio del Magdalena Medio le contó al Sistema Informativo de Teleantioquia cómo es enseñar en medio de la guerra entre estructuras criminales.

Los grupos armados obligan a los docentes y a la comunidad de la zona rural de Yondó a informar sobre sus movimientos. Fotos: Archivo particular
"Todos los días estamos en constante peligro". La frase es de un profesor de una escuela rural de Yondó donde, además de preocuparse por educar a sus estudiantes, tiene que hacerlo por no desobedecer a los tres grupos armados que se disputan el territorio.
El Eln, las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo, según el maestro, han impuesto una serie “normas” que se tienen que acatar.
La primera de estas, y la más importante, es que ningún extraño entra a la zona y, si lo tiene que hacer, hay que informar con mínimo dos semanas de anticipación.
“Si va a venir un directivo de la institución hay que avisar. Si vienen a entregar libros o materiales para los estudiantes hay que mandar el número de la placa del vehículo, el nombre y la identificación del conductor y sus ayudantes”, denunció.
La manera de hacerlo, aseguró el profesor, es por medio de las juntas de acción comunal de cada vereda. Estas tienen comunicación permanente con las estructuras armadas, no porque quieran, aclaró, “porque les toca”.
“Los líderes comunitarios cuentan con unos radios de comunicación que los mismos grupos armados les obligaron a comprar. A diario deben estar dando informes: sin ven algún extraño, movimientos de la fuerza pública, de absolutamente todo”, reveló.
La situación se complica, aún más, si al terminar el año, se anuncia que el profesor a cargo de la escuela rural va a ser trasladado.
Los grupos armados exigen que sean de la zona y, si no se puede, el nuevo docente y los directivos de la institución educativa tiene que empezar un proceso de indentificación y corroboración de su identidad que puede tardar más de un mes.

"Es increíble que haya que hacer toda una logística para informarles a estos grupos que llega un profesor nuevo que solo viene a cumplir con su misión de enseñar", se quejó.
Campamentos de grupos armados cercanos a las escuelas rurales
Aún más grave, denunció que las estructuras criminales han instalado sus campamentos en áreas cercanas a las escuelas. Incluso, para protegerse de los ataques de la fuerza pública o de un grupo enemigo se refugian en las instituciones. "Las usan como unos fuertes donde se puede conbatir", dijo.
Aseguró que esto ha ocurrido en la vereda San Francisco, donde en el pasado mes de febrero hubo fuertes enfrentamientos. También en La Orquídea.
“A unos 15 minutos se ubicaron las cuadrillas, poniendo en riesgo a los estudiantes, a nosotros a toda la población”, expresó.

En veradas Caño Don Juan y Ciénaga son constantes los enfrentamientos, el uso de drones Y la instalación de minas antipersona.
“Es cierto que cuando instalan las minas, le avisan a la comunidad y a nosotros para que les expliquemos a los niños por dónde caminar. Lo que no entienden es que son niños y eso, obviamente, es un gran riesgo”, precisó.
Han sacado a estudiantes de la zona rural para que no los recluten
El reclutamiento forzado es otra de las tragedias que viven los maestros. Cuando los niños están por cumplir 12 y 13 años se convierten en el objetivo de los tres grupos armados.

Una de las estrategias que han aplicado es mantener ocupados durante todo el día a los estudiantes con jornadas complementarias. Allí practican deportes como futbol, voleibol, les enseñan a jugar ajedrez, entre otras cosas.
Cuando esto no es suficiente se contactan con entidades como la Secretaría de Gobierno de Antioquia, la Defensoría del Pueblo y la Personería municipal para “extraer a los estudiantes en riesgo”. Según el profesor, entre el año pasado y este, han sacado a 12 menores de edad que estaban en riesgo de terminar en las filas de los grupos armados cargando un fusil.