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Educar en la guerra: el duro relato del rector del colegio de Briceño que tuvo que abandonar a sus alumnos por amenazas

La crisis humanitaria que se vive en el municipio del Norte antioqueño, por cuenta del enfrentamiento entre las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo, afecta a los estudiantes.

Más de 220 estudiantes de las veredas de Briceño ven clases virtuales por cuenta de la guerra que tienen las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo. Foto: Archivo

Más de 220 estudiantes de las veredas de Briceño ven clases virtuales por cuenta de la guerra que tienen las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo. Foto: Archivo

Prefiere que no se revele su nombre por miedo a que lo maten. Y es que el pasado 6 de enero el rector de la Institución Educativa Antonio Roldán Betancur, de Briceño, recibió un mensaje amenazante a su teléfono móvil.


"Señor rector, queremos que se vaya de Briceño y tiene hasta el hasta el fin de semana para abandonar el municipio", le escribieron.


No espero para corroborar si la amenaza era real o de qué grupo provenía. Agarró sus cosas y, el pasado viernes, 8 de mayo, regresó a Medellín.


Justamente ese día, el país confirmó que el frente 36 de las disidencias de las Farc sí había asesinado al periodista Mateo Pérez Rueda, quien había desaparecido tres días antes en zona rural de ese municipio.


"La situación allá está muy difícil. La confrontación que se vive afecta a los estudiantes y profesores, por eso lo primero que se debe hacer es proteger la integridad, tanto la mía como la de los docentes que tengo a cargo", dijo.


Con el pesar en su alma y con un tono de voz bajo y pausado, aseguró que no quería irse del pueblo en el que ha pasado los últimos cuatro años de su carrera, dejando atrás los pasillos del colegio, las aulas de clase, las risas y conversaciones de los niños que lo llenaban de vida.


"Pero tengo velar por mi seguridad y la de mi familia", añadió asegurando que ya interpuso la denuncia ante las autoridades competentes que iniciaron con las respectivas investigaciones.


Frente a las amenazas aseguró que el trabajo de un docente es educar y guiar, nada más.


"No tenemos que ver con lo que pasa en el municipio, no somos parte de ningún grupo e, incluso, en los salones de clase no se habla de lo que allí sucede. A nosotros solo nos importa la educación de nuestros estudiantes", expresó.


Más de 220 de estudiantes de veredas de Briceño no pueden recibir clases en las escuelas rurales

Una fuente oficial confirmó que más de 220 estudiantes de seis veredas de Briceño no han podido regresar a las escuelas rurales. Esto por cuenta de los enfrentamientos entre las estructuras criminales.


Los intensos combates, que iniciaron hace tres meses, obligó a que seis profesores tomaran la dura decisión de impartir clases virtuales.


"Hasta el momento no hay garantías de seguridad, por eso están en el casco urbano. Ellos están atemorizados al igual que los habitantes de as veredas", indicó la fuente.


Por su parte, las autoridades informaron que cuatro de estas sedes han sido impactadas o afectadas por los drones cargados de explosivos. Se tratan de las escuelas Las Auras, El Roblal, Palmichal y El Hoyo, donde precisamente asesinaron a Mateo.


Las amenazas son contantes y los menores son vistos como potenciales combatientes

Fuentes militares, consultadas por este medio, aseguraron que hay temas que los docentes no pueden tocar en sus aulas de clase.


"Les tienen prohibido, según lo que hemos establecido, que se hablen de Derechos Humanos y de la Constitución Política de Colombia. Tampoco sobre estudios de democracia y doctrinas filosóficas a las que ellos quieren implementar", aseguraron.


Y es que, según la fuente, de esa manera las estructuras armadas logran que los adolescentes vean en los grupos al margen de la ley la única posibilidad de progreso en medio de la pobreza .


"Los necesitan para reclutarlos. Tenemos información que el año pasado se llevaron a cinco menores", precisó y, además de ello, cuatro profesores tuvieron que irse del pueblo.


El rector del Antonio Roldán Betancur, no habla ni opina al respecto. Los otros dos desplazamientos, que ha tenido a lo largo de su carrera, le han enseñado que el silencio es la mejor estrategia cuando, lo único que se tiene para defenderse, es un tablero y el conocimiento.


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