¿De ser una potencia mundial en armas, Irán estaría usando drones baratos en la guerra contra EE. UU. e Israel?
Drones de bajo costo se han convertido en una de las principales armas de Irán para presionar militar y psicológicamente a sus adversarios en Medio Oriente.

Estrategia de Irán para defenderse de Estados Unidos e Israel. Foto: medios internacionales.
En medio del reciente conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, Teherán ha recurrido a una estrategia militar basada en drones de bajo costo para responder a los ataques contra su infraestructura y sus sistemas de misiles.
De acuerdo con un informe del medio internacional BBC News, desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, Irán ha lanzado cerca de 2.000 drones contra distintos objetivos en Medio Oriente.
La estrategia busca saturar los sistemas de defensa aérea de sus adversarios y extender la presión militar en la región.
Estos dispositivos, conocidos como drones Shahed, funcionan como armas kamikaze: transportan explosivos y detonan al impactar contra el objetivo.
Uno de los modelos más utilizados es el Shahed-136, un dron de largo alcance con un costo estimado entre 20.000 y 50.000 dólares. Lo que lo convierte en una alternativa relativamente barata frente a los costosos sistemas defensivos que se utilizan para derribarlos.
A diferencia de muchos drones comerciales, este aparato no es controlado de forma remota durante el vuelo.
Antes de ser lanzado se programa con una ruta específica mediante sistemas de navegación satelital, lo que le permite recorrer hasta 2.500 kilómetros.
Aunque su velocidad es menor que la de un misil balístico, su diseño y su capacidad de volar a baja altura dificultan su detección por radar. Especialmente en sistemas defensivos diseñados para interceptar misiles.

Ataques contra bases, ciudades e infraestructura energética
Los drones iraníes han sido utilizados contra bases militares, embajadas, aeropuertos e infraestructura energética en varios países aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico.
Uno de los ataques más graves fue contra una base militar estadounidense en Kuwait, donde murieron seis soldados. También se han reportado impactos en zonas urbanas densamente pobladas y en instalaciones petroleras.
Expertos citados por BBC News explican que esta estrategia busca obligar a Estados Unidos y sus aliados a usar costosos sistemas de interceptación.
Por ejemplo, misiles aire-aire o sistemas tierra-aire, cuyo costo puede superar ampliamente el precio del dron que intentan destruir.
Además del impacto militar, analistas consideran que los ataques buscan generar presión psicológica y temor en la población, así como presionar a Washington para negociar un alto al fuego.
Sin embargo, el número de drones lanzados por Irán ha disminuido en los últimos días, lo que sugiere que el país podría enfrentar dificultades para mantener el ritmo de ataques mientras continúan las operaciones militares de Estados Unidos e Israel.