Cuba responde a acusación contra Raúl Castro: La Habana denuncia “maniobra política” de EE. UU.
El Gobierno cubano rechaza los cargos contra Castro, de 94 años, por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996 y advierte que Washington busca aumentar la presión sobre la isla.

Expresidente de Cuba Raúl Castro. Foto: tomada del portal Cubahora
La acusación presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Raúl Castro reabrió uno de los episodios más sensibles en la relación entre Washington y La Habana.
Sin embargo, más allá del impacto político y mediático del anuncio, en Cuba la reacción oficial se enfocó en un mensaje claro: el proceso judicial contra el exmandatario de 94 años sería, según el régimen, una operación política sin efectos reales inmediatos.
El Gobierno de Miguel Díaz-Canel rechazó con dureza la imputación presentada por las autoridades estadounidenses, que responsabiliza a Castro y a otros implicados por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996, hecho en el que murieron cuatro personas, entre ellas tres ciudadanos estadounidenses.
La decisión judicial se dio en medio de un escenario de creciente tensión bilateral y nuevas sanciones impulsadas por la administración de Donald Trump contra la isla.
La respuesta de Cuba: “No tiene basamento jurídico”
A través de un mensaje publicado en la red social X, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó la acusación como un intento de justificar mayores acciones contra el país. Según el mandatario, el caso forma parte de una estrategia de presión de Washington y no de un proceso estrictamente judicial.
El Gobierno cubano insistió en que el derribo de las aeronaves fue una acción de “legítima defensa”, una postura histórica sostenida por La Habana desde el incidente ocurrido hace casi tres décadas.
¿Qué significa realmente acusar a Raúl Castro a los 94 años?
Aunque la imputación ha sido celebrada por sectores del exilio cubano en Miami, especialmente por familiares y simpatizantes de las víctimas, expertos consideran que el peso de la medida es principalmente simbólico.
Raúl Castro está retirado de la primera línea política desde hace años y no ocupa cargos de poder dentro del Gobierno cubano. A sus 94 años, la posibilidad de que enfrente un juicio en territorio estadounidense luce remota, especialmente porque no existe ningún escenario probable de extradición desde Cuba.
Por ello, analistas interpretan la acusación como una señal política dirigida tanto al régimen cubano como a la comunidad cubano-estadounidense en Florida, un estado clave para la política interna de Estados Unidos.
El Departamento de Justicia acusa al exmandatario de conspiración para matar ciudadanos estadounidenses, asesinato y destrucción de aeronaves. De ser hallado culpable, podría enfrentar cadena perpetua o incluso pena de muerte, aunque el proceso enfrenta enormes obstáculos prácticos y diplomáticos.
Trump descarta una escalada militar, pero aumenta la presión
Donald Trump aseguró ante la prensa que no prevé una escalada militar contra Cuba, pese a las especulaciones generadas tras la acusación contra Raúl Castro. “No habrá escalada. No creo que sea necesaria. El país se está desmoronando”, declaró el mandatario estadounidense antes de regresar a Washington tras una visita a Connecticut.
Aun así, la Casa Blanca ha incrementado durante los últimos meses las sanciones económicas y las restricciones sobre sectores estratégicos de la economía cubana, mientras La Habana acusa a Estados Unidos de profundizar deliberadamente la crisis energética y social que atraviesa la isla.
La acusación contra Raúl Castro termina así convertida en mucho más que un expediente judicial: para Washington representa un mensaje político; para Cuba, una nueva ofensiva diplomática; y para el exilio cubano, una reivindicación histórica que llega casi 30 años después de la tragedia.