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En Amagá no aguantan más los malos olores de planta procesadora de huesos y exigen una solución a las autoridades ambientales

La comunidad de Pie de Cuesta, en Amagá, denuncia afectaciones a la salud y a la calidad de vida por los persistentes malos olores generados por una planta procesadora de huesos.

Habitantes de Pie de Cuesta, en Amagá, denuncian seis años de malos olores por planta industrial

Habitantes de Pie de Cuesta, en Amagá, denuncian seis años de malos olores por planta industrial

La comunidad de Pie de Cuesta, ubicada en la zona rural del municipio de Amagá, denuncia desde hace más de seis años una problemática que afecta su calidad de vida: los constantes malos olores que provienen de una planta procesadora de huesos instalada en el sector.


Esta situación llevó a los habitantes a sostener reuniones permanentes en busca de soluciones que, aseguran, aún no llegan.


Los residentes afirman que el impacto sobre la salubridad resulta grave. Los olores se perciben durante gran parte del día y afectan de manera directa a niños, adultos mayores y visitantes.


Para la comunidad, la convivencia diaria se convirtió en una experiencia difícil, marcada por la incomodidad y la preocupación por posibles consecuencias para la salud.


Gustavo Rodas Mejía, habitante de Pie de Cuesta, explicó que el problema involucra a toda la población.


Indicó que quienes llegan a la vereda por turismo o visitas familiares suelen retirarse rápidamente debido a la intensidad de los olores, lo que también genera afectaciones sociales y económicas en el territorio.


Comunidad rural de Amagá que denuncia malos olores de planta procesadora de huesos solicita respuestas

Ante la falta de respuestas, los habitantes conformaron un grupo comunitario que se encarga de asesorar y presentar denuncias ante las autoridades ambientales.


Sin embargo, manifiestan que los trámites adelantados no han generado acciones concretas.


La abogada Elena Palacio señaló que el colectivo evalúa acudir a instancias judiciales, incluida la Corte, ante lo que califican como indiferencia institucional frente a las consecuencias de la contaminación ambiental.


Corantioquia envió recientemente un comunicado a la administración municipal en relación con este caso. No obstante, el alcalde de Amagá, Wilser Darío Molina, expresó su inconformidad con el contenido del documento.


Según el mandatario, la comunidad espera medidas que obliguen a la empresa Sanimax a ejercer un control efectivo sobre los olores que afectan a la población amagaseña.


El alcalde añadió que la administración municipal analiza la posibilidad de enviar un comunicado oficial directamente a Sanimax en Canadá, con el fin de que la casa matriz asuma el caso, investigue lo que ocurre en la sede de Amagá y adopte correctivos que permitan resolver una problemática que la comunidad considera insostenible.


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