Bacterias halladas en árboles de mango podrían ayudar a limpiar el aire de Medellín
Investigadores de la UdeA y el Colegio Mayor encontraron microorganismos con potencial para degradar contaminantes. Cuatro bacterias ya son probadas sobre las hojas.

En marzo de 2016 se declaró la primera contingencia atmosférica por contaminación en el Valle de Aburrá. Foto: cortesía
Medellín podría tener un aliado inesperado frente a sus problemas de calidad del aire en uno de los árboles más comunes de su paisaje. Investigadores encontraron en las hojas de los mangos bacterias que tendrían potencial para degradar algunos contaminantes.
La posibilidad apenas comienza a ponerse a prueba, pero abre una nueva línea de investigación para una ciudad que enfrenta episodios frecuentes de contaminación. Los científicos quieren comprobar si esos microorganismos pueden aprovecharse sin afectar las plantas ni su entorno.
El estudio, liderado por Nancy Johanna Pino, profesora de la Universidad de Antioquia, reunió investigadores de esa institución y del Colegio Mayor de Antioquia.
Entre 2023 y 2025 analizaron tres especies presentes en Medellín, el mango, el almendro y la Thunbergia grandiflora, la enredadera de flores moradas que cubre algunas estructuras de la ciudad.
Inicialmente, buena parte de las expectativas estaban puestas en la Thunbergia por su capacidad para soportar las condiciones ambientales urbanas. Sin embargo, los resultados terminaron llevando la atención hacia otra especie.
“Esperábamos mejores resultados de esta especie, y al final nos llevamos la sorpresa de que, en realidad, el mango tenía mejores resultados”, explicó Sara Ramírez Restrepo, biotecnóloga y docente del Colegio Mayor.
¿Qué encontraron en las hojas de los mangos?
Buena parte de lo que buscaban era imposible de ver a simple vista. Los científicos observaron las hojas con un microscopio capaz de ampliar su superficie y encontraron que muchas bacterias se agrupaban alrededor de los estomas, diminutos poros que permiten a las plantas intercambiar gases con el ambiente.
Luego recogieron muestras en cinco puntos de Medellín y analizaron el material genético de los microorganismos para descubrir cuáles vivían allí.
Cuatro géneros aparecieron repetidamente: Methylobacterium, Deinococcus, Hymenobacter y Sphingomonas.
Luisa María Múnera, investigadora de la Escuela de Microbiología de la UdeA, explicó que Methylobacterium puede participar en la degradación de contaminantes orgánicos, incluidos algunos atmosféricos. Sphingomonas también ha sido estudiada por su capacidad para ayudar a degradar sustancias persistentes en el ambiente.
Encontrarlas no significa que los mangos ya estén limpiando el aire de Medellín. Ese es precisamente el paso que falta.
Los investigadores lograron cultivar decenas de bacterias, seleccionaron inicialmente 26 y finalmente escogieron cuatro, después de descartar aquellas que podían ser patógenas o resistentes a antibióticos.
Ahora deben demostrar qué pueden hacer
Las cuatro bacterias seleccionadas ya son probadas directamente sobre hojas de mango para determinar si realmente degradan un contaminante sin perjudicar la planta. Múnera advierte que sería “irresponsable” prometer una aplicación antes de comprobarlo.

David Aguiar Gil, profesor de la Escuela Ambiental de la UdeA, señala además que los árboles podrían cumplir otro papel. Sus hojas capturan contaminantes y podrían aportar información sobre la calidad del aire en lugares donde no existen estaciones de monitoreo.
Si las pruebas funcionan, en el futuro podría estudiarse el uso de estas bacterias en árboles, corredores verdes o fachadas vegetales. Por ahora, el hallazgo deja una pista prometedora sobre una posible aliada microscópica frente a la contaminación de Medellín.