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25 años del 11-S, el día que cambió la seguridad en el mundo

Estados Unidos recuerda este viernes a las 2.977 víctimas de los atentados. Cuatro aviones secuestrados en una mañana de martes abrieron una era de guerras, controles aeroportuarios y nuevas políticas contra el terrorismo.

Uno de los aviones secuestrados se estrelló contra el Pentágono, cerca de Washington, mientras evacuaban las Torres Gemelas. Fotos: archivo

Uno de los aviones secuestrados se estrelló contra el Pentágono, cerca de Washington, mientras evacuaban las Torres Gemelas. Fotos: archivo

A las 8:46 de la mañana del martes 11 de septiembre de 2001, un avión de pasajeros se estrelló contra la Torre Norte del World Trade Center. Durante los primeros minutos todavía era posible pensar que Nueva York estaba frente a un accidente.


Esa explicación duró exactamente 17 minutos.


A las 9:03, mientras las cámaras apuntaban al enorme incendio sobre Manhattan, otro avión apareció en el cielo y golpeó la Torre Sur. El impacto ocurrió ante millones de personas que seguían las transmisiones en directo. Estados Unidos estaba bajo ataque.


Pero Nueva York era apenas una parte de lo que estaba ocurriendo.


Mientras miles de personas intentaban abandonar las Torres Gemelas, otros dos aviones comerciales habían sido secuestrados. Uno se estrelló contra el costado occidental del Pentágono, cerca de Washington.


El cuarto cayó en un campo de Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control. Las investigaciones apuntaron a que su objetivo podía ser el Capitolio.


En Manhattan, las llamas habían bloqueado las posibilidades de escape para cientos de personas. Se calcula que unas 17.400 estaban dentro de las dos torres cuando ocurrió el primer impacto.


A las 9:59 se desplomó la Torre Sur. La Norte cayó a las 10:28. En menos de dos horas, los dos edificios de 110 pisos desaparecieron entre acero, concreto y una gigantesca nube de polvo que cubrió las calles.


Casi 3.000 muertos y una guerra como respuesta

El balance dejó 2.977 personas muertas, sin incluir a los 19 secuestradores. En las Torres Gemelas y sus alrededores fallecieron 2.606; otras 125 murieron en el Pentágono y 246 eran pasajeros o tripulantes de los cuatro vuelos.


Las víctimas procedían de 77 países. La menor, Christine Lee Hanson, tenía dos años; la mayor, Robert Norton, 82. Nueva York perdió además a 441 integrantes de sus equipos de rescate y emergencias.


El impacto tampoco terminó aquel día. Miles de sobrevivientes y socorristas desarrollaron posteriormente enfermedades relacionadas con la exposición a los materiales tóxicos presentes entre los escombros.


Los ataques habían sido preparados por al Qaeda, organización extremista islamista dirigida entonces por Osama bin Laden desde Afganistán. Diecinueve hombres ejecutaron los secuestros y Khalid Sheikh Mohammed fue señalado como uno de los principales arquitectos del plan.


Menos de un mes después, el gobierno de George W. Bush lanzó, con apoyo internacional, la invasión de Afganistán para combatir a al Qaeda y buscar a Bin Laden. Fuerzas estadounidenses terminaron localizándolo y matándolo en Pakistán en 2011.


Estados Unidos permaneció militarmente en Afganistán hasta 2021.


Mohammed, por su parte, fue capturado en 2003 y continúa detenido en Guantánamo. Tras años de disputas judiciales y un acuerdo de culpabilidad que finalmente no prosperó, un juez militar estableció para junio de 2028 el inicio de su juicio.


La seguridad mundial quedó marcada por el 11-S


Las consecuencias llegaron mucho más allá de los campos de batalla. Los controles para abordar un avión cambiaron, se endurecieron las revisiones de pasajeros y equipajes y los gobiernos reforzaron sus sistemas de inteligencia, vigilancia y cooperación antiterrorista.


Estados Unidos creó la Administración de Seguridad en el Transporte, TSA, y muchas de las medidas implementadas después de los atentados terminaron replicándose alrededor del mundo.


En Nueva York fueron necesarios más de ocho meses para retirar los escombros de la Zona Cero. En el lugar donde estuvieron las Torres Gemelas se levantaron un monumento, un museo y el One World Trade Center, de 541 metros de altura.


Este viernes, 25 años después, Estados Unidos volvió a recordar aquella mañana. El presidente Donald Trump encabezó una ceremonia en el Pentágono y rindió homenaje a las “miles de hermosas almas” que murieron en los atentados.


“Nunca, jamás olvidaremos”, afirmó el mandatario.


El secretario de Defensa, Pete Hegseth, calificó el 11 de septiembre como uno de los días más oscuros de la historia estadounidense y recordó también a sobrevivientes y socorristas.


Un cuarto de siglo después, la huella del 11-S permanece incluso en acciones que hoy parecen rutinarias: los controles antes de abordar un avión, las restricciones de acceso, el intercambio de información entre países y las alertas frente a posibles atentados.


Los ataques duraron unas horas. El mundo que dejaron lleva 25 años viviendo con sus consecuencias.


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