Estilo de vida

Mientras nosotros celebramos, ellos están aterrados: las crueles consecuencias que viven los animales a causa de la pólvora

La pólvora hace que se presenten huídas, extravíos y estrés en mascotas y fauna en noches decembrinas.

La Gobernación de Antioquia lo invita a unirse a la campaña: “Soy Antipólvora: la alegría no se quema, se comparte”. Fotos: vivirenelpoblado.com I Gobernación de Antioquia

La Gobernación de Antioquia lo invita a unirse a la campaña: “Soy Antipólvora: la alegría no se quema, se comparte”. Fotos: vivirenelpoblado.com I Gobernación de Antioquia

En Antioquia, las celebraciones de diciembre suelen traer un ruido que para muchas personas dura segundos, pero para los animales puede convertirse en una noche entera de sufrimiento. La pólvora combina detonaciones impredecibles, destellos y vibraciones que alteran conductas básicas como dormir, orientarse, buscar refugio o regresar a su territorio. Ese impacto no se limita a perros y gatos: también alcanza a especies urbanas que conviven a pocos metros de casas y parques.


Una de las claves para entenderlo está en el sonido. En humanos, el umbral de dolor auditivo suele ubicarse entre 120 y 140 dB (decibeles). Pero la pirotecnia puede producir picos muy por encima: distintos análisis reportan detonaciones alrededor de 145–160 dB a corta distancia, e incluso referencias de niveles mayores según el tipo de artefacto y la proximidad. En términos simples: lo que para una persona puede sentirse “fuerte”, para un animal con oído más fino, se vuelve una señal de peligro repetida una y otra vez.


Con ese contexto, a continuación explicamos cómo lo viven y qué consecuencias puede dejar en algunas especies muy presentes en Antioquia: perros y gatos, ardillas, loros y Zarigüeyas. 


Mascotas: perros y gatos

Foto: canal1.com

Foto: canal1.com


En los hogares, la pólvora altera de manera significativa el comportamiento de perros y gatos. Ante los estallidos, muchos animales presentan respuestas de miedo como temblores, jadeo excesivo, intentos de escape o inmovilidad. Estas reacciones están asociadas a la alta sensibilidad auditiva de las mascotas y al carácter impredecible del ruido, que activa respuestas de estrés agudo. Durante las temporadas festivas, estas conductas se relacionan con un aumento en los reportes de mascotas perdidas, accidentes y consultas veterinarias por ansiedad.


Ardillas: el salto al vacío del pánico por la pólvora

Foto: vivirenelpoblado.com


En parques, zonas arboladas y corredores verdes urbanos, las ardillas viven de rutas precisas: ramas conocidas, huecos que sirven de refugio y recorridos que repiten para alimentarse y regresar. La pirotecnia interrumpe esa lógica con ráfagas que obligan a huir sin plan. Organizaciones de bienestar animal han advertido que, tras noches de pólvora, rehabilitadores reciben más crías y fauna pequeña separada de sus padres, entre ellas ardillas, por fugas abruptas o abandono de nidos ante el estrés.


Loros: alas en desorden y rutas perdidas

Foto: vivirenelpoblado.com


En el caso de las aves, como los loros, la exposición a la pólvora no solo provoca desorientación y huida, sino que también puede generar consecuencias fisiológicas graves. Especialistas en fauna silvestre advierten que los ruidos súbitos e intensos pueden ocasionar un aumento abrupto de la frecuencia cardíaca, alteraciones respiratorias y estados de shock.


Diversos registros veterinarios señalan que, en situaciones de estrés extremo, algunas aves pueden morir como consecuencia de un colapso cardiovascular. Estos efectos hacen que las noches con pirotecnia sean consideradas de alto riesgo para la avifauna, incluso cuando no se evidencian lesiones externas.


Zarigüeyas: huida, atropellamientos y violencia asociada al miedo por la pólvora

Foto: radionacional.co



Las zarigüeyas, una de las especies silvestres más comunes en zonas urbanas y periurbanas de Antioquia, se encuentran entre los animales más sensibles al ruido, según personal del CAV Centro de atención y valoración de la fauna silvestre del Área Metropolitana del Valle de Aburrá


Profesionales del CAV explican que estos animales presentan respuestas de estrés incluso en entornos controlados. Durante su atención médica, es frecuente que reaccionen con sobresalto ante estímulos mínimos, como el uso de guantes por parte del personal veterinario. Esta hipersensibilidad hace que la pirotecnia represente un factor de alto impacto para la especie.


Ante los estallidos, las zarigüeyas reaccionan como presas: huyen de forma inmediata y desorientada, sin evaluar el entorno. En contextos urbanos, este comportamiento incrementa significativamente el riesgo de atropellamientos, caídas y choques. 


A este escenario se suma un factor social. Al no ser una especie bien valorada por parte de algunas personas, las zarigüeyas también pueden ser víctimas de agresiones directas, especialmente cuando aparecen desorientadas en viviendas durante las noches de pólvora. Estas situaciones explican por qué, en temporadas festivas, los centros de atención reciben un mayor número de individuos lesionados o muertos.


Un llamado de la Gobernación de Antioquia: “Soy Antipólvora: la alegría no se quema, se comparte”

En este contexto, la Gobernación de Antioquia mantiene activa la campaña “Soy Antipólvora: la alegría no se quema, se comparte”, con un periodo de vigilancia intensificada entre el 1 de diciembre y el 17 de enero, orientado a prevenir incidentes asociados a la pólvora y reforzar reportes oportunos en los municipios.


Además del enfoque en lesiones humanas, mensajes institucionales y aliados territoriales han insistido en que el riesgo también impacta a la fauna silvestre y a los animales de compañía, promoviendo celebraciones sin explosiones y con corresponsabilidad ciudadana. 


Esta Navidad, súmate a una celebración sin ruido y apoya el mensaje de “Soy Antipólvora: la alegría no se quema, se comparte”.


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