Mary Grueso hace historia: la primera mujer afrocolombiana en entrar a la Academia de la Lengua
Desde Guapi al corazón de la literatura, su ingreso marca un antes y un después en la representación afrocolombiana en las letras.

Fotos: redes sociales
En un hecho histórico para las letras del país, Mary Grueso Romero se convirtió en la primera mujer afrocolombiana en ser admitida como miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua, una de las instituciones más prestigiosas en el ámbito literario e idiomático de Colombia.
Este reconocimiento no solo destaca su trayectoria como escritora y educadora, sino que también representa un hito colectivo para las comunidades afrodescendientes del país.
Nacida en Guapi, Cauca, hace 78 años, Mary Grueso ha dedicado su vida a rescatar, preservar y visibilizar las raíces culturales del Pacífico colombiano a través de la literatura.
Con obras como La muñeca negra y La cucarachita Mandinga, ha narrado con voz auténtica las vivencias, luchas y costumbres de su pueblo, desafiando los estereotipos y abriendo caminos para nuevas generaciones de escritores afrocolombianos.

Un legado que nace del dolor y florece en las letras de Mary
La carrera de Mary Grueso como escritora se intensificó luego de una experiencia profundamente dolorosa: la muerte de su esposo en 1991. Fue entonces cuando comenzó a escribir como una forma de procesar el duelo y transformar su historia en poesía, cuentos y narraciones que hoy circulan por todo el país.
Licenciada en Español y Literatura Afrocolombiana por la Universidad del Quindío, Mary convirtió sus aulas en espacios de creación e identidad. Su método pedagógico se basaba en escribir cuentos en los que sus estudiantes eran los protagonistas, motivándolos a mejorar académicamente para aparecer en la siguiente historia.
Una voz para muchas voces
Su reciente ingreso a la Academia Colombiana de la Lengua no lo considera un triunfo individual. “Es un logro que no es simplemente mío, sino que es de todos los negros de este país”, afirmó con firmeza, reconociendo el trabajo de quienes la precedieron y el esfuerzo colectivo que la llevó hasta allí.
Aunque actualmente no tiene voto en la Academia por su calidad de miembro correspondiente, Mary espera que en el futuro su obra siga creciendo en relevancia y logre alcanzar otros espacios como la Real Academia Española, desde donde podrá seguir impulsando el reconocimiento del legado afro en el lenguaje.
Una misión que apenas comienza
Con humildad, Mary reconoce que aún no sabe cuál será su misión en esta nueva etapa, pero afirma que “llegando allá, miraré el entorno y veré cómo puedo intervenir desde mi región”. Para ella, estar en la Academia no se trata solo de ocupar un cargo, sino de representar a una comunidad que ha sido históricamente invisibilizada.
En sus palabras, se percibe una vocación profunda: “Esto es una sucesión de circunstancias... viene desde la diáspora aplicada. Son muchos y muchas las personas que han estado luchando y abriendo camino para que yo también pueda caminar”.