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James Rotich: el atleta keniano que encontró en Antioquia una nueva línea de salida

James Rotich ha trazado su camino corriendo. Una historia de resistencia, amistad y transformación a través del deporte.

Fotos: Esteban Lara Valencia

Fotos: Esteban Lara Valencia

De las montañas del Valle del Rift, en Kenia, a las montañas de Guarne, Antioquia, James Rotich es un atleta que lleva en los pies una historia de pasión, disciplina y convicción .


Llegó a Colombia como atleta de élite, pero encontró mucho más que competencias: una comunidad, un propósito renovado y un lugar al que llama hogar. Esta es la historia de cómo un fondista keniano encontró en Guarne una nueva línea de salida.



Rotich, el atleta de Eldoret, en el corazón de Antioquia

James Rotich nació en Eldoret, ubicada al occidente de Kenia, es la quinta ciudad más poblada del país y reconocida mundialmente por ser cuna de grandes fondistas.


Desde joven, James tuvo claro que su vida estaría marcada por la resistencia, no solo como disciplina deportiva, sino como actitud frente al mundo. A temprana edad, emprendió un recorrido internacional que lo llevó a competir y entrenar en varios países, enfrentando desafíos como atleta de resistencia en la modalidad conocida como carrera de fondo


Montañas cerca al casco urbano de Guarne 
Fotos: Esteban Lara Valencia

Rotich es una persona desprendida y sencilla, de esos hombres que hablan más con los gestos que con las palabras. Tiene una mirada tímida y una energía interior que se revela apenas empieza a correr. Valora la amistad y trabaja todos los días para estar en su mejor nivel deportivo. Hace unos años no viaja a Kenia, pero, a pesar de la distancia, mantiene el vínculo con su familia en Eldoret: “El mundo es muy pequeño. Todos los días hablo con ellos por videollamada”, comenta con una sonrisa.


De la pausa al impulso: volver a las pistas tras la pandemia

Hace aproximadamente diez años, después de múltiples idas y venidas, James decidió quedarse en Colombia. Se sintió acogido, valorado y en paz. Sin embargo, como para muchos, la pandemia fue un punto de inflexión. “Fue un tiempo muy duro —recuerda—. Las clases y entrenamientos quedaron suspendidos. No pude seguir entrenando a diferentes deportistas amateurs y profesionales, mucho menos competir”



El confinamiento puso en pausa su rutina, pero no su voluntad. Al terminar la cuarentena, volvió a las pistas. Retomó sus entrenamientos y también los masajes deportivos que ofrece a corredores y atletas locales, una labor que conoce a fondo y que representa una fuente importante de ingresos.


Unidad deportiva de Guarne.  Yeison y James en el entreno de la mañana
Fotos: Esteban Lara Valencia

Hermandad entre el atleta y más corredores

En Guarne, James no corre solo. Comparte la pista y la vida con otros atletas como Yeison, de Andes (Antioquia), y Diego Colorado, nacido en Jardín y considerado uno de los mejores fondistas del país. Junto a ellos y otros deportistas locales, ha formado una comunidad unida por el esfuerzo, la disciplina y el afecto.


Se apoyan mutuamente, se animan en los entrenamientos y se invitan a desayunar después de las sesiones. James contribuye con su experiencia en técnicas de recuperación muscular y masajes terapéuticos, que ayudan a prevenir y tratar lesiones. El compañerismo va más allá del deporte: es un vínculo genuino que también sostiene lo humano.


Estirado con sus compañeros de entrenamiento
Fotos: Esteban Lara Valencia

Correr para transformar

Deportistas nativos y  extranjeros como James entrenan con pasión, convencidos de que el deporte es más que una competencia: es una herramienta de transformación social.


En cada paso, James reafirma su decisión, corre por sus sueños, por su historia, y por esa convicción profunda de que, incluso lejos de casa, siempre se puede volver a empezar.


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