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Lleva 40 años preparando arepas de chócolo en Santa Elena: la tradición que conserva doña Marta

La arepa de chócolo en Santa Elena se prepara desde cero con maíz fresco y quesito, una tradición que doña Marta mantiene hace 40 años.

Doña Marta mantiene desde hace 40 años la tradición de la arepa de chócolo en Santa Elena.

Doña Marta mantiene desde hace 40 años la tradición de la arepa de chócolo en Santa Elena.

En Santa Elena, hay un oficio que lleva 40 años encendido desde antes del amanecer. Se trata del puesto de doña Marta Grajales, una cocinera tradicional que prepara arepas de chócolo, siguiendo un proceso que comienza con la mazorca fresca y termina sobre la plancha.


Su historia fue compartida por José Luis Rivera, cocinero, investigador y fotógrafo documental, quien registró en video cómo esta tradición se mantiene viva en el centro del corregimiento. Doña Marta empezó su negocio bajo un plástico y, con el paso del tiempo, lo convirtió en un sustento familiar.


Una receta hecha a mano que conserva el sabor de Santa Elena

La jornada de doña Marta arranca temprano. Según el relato publicado por el creador de contenido, se levanta a las 3:00 a. m. para prender el fuego y comenzar la preparación.


El proceso no parte de masa comprada. Ella pela la mazorca, desgrana el maíz fresco y lo muele, manteniendo una forma de preparación artesanal que ha repetido durante décadas. "Si el grano está más duro de lo esperado, ajusta la textura con un poco de leche y panela" explica doña Marta.


Después, la masa pasa directamente a la plancha. Allí, se cocina lentamente hasta alcanzar el punto adecuado y finaliza poniéndole mantequilla y un buen quesito tradicional.


Arepa de chócolo en Santa Elena: una receta que pasa de generación en generación

La historia también habla del legado familiar. Doña Marta ha compartido el oficio con sus hijas para que la tradición continúe haciendo parte de la vida familiar.


Además, como dato y particularidad del lenguaje. En buena parte de los Andes suramericanos se utiliza la palabra choclo, de origen quechua, mientras que en el habla paisa es común decir chócolo. Ambas expresiones hacen referencia al maíz tierno.


Más allá del nombre, la preparación sigue conectada con una tradición campesina que se conserva a través del trabajo diario y de recetas aprendidas en familia.


La receta que mantiene vivo un sabor de tradición campesina

Durante cuatro décadas, el puesto de doña Marta ha atendido tanto a habitantes de Santa Elena como a visitantes que llegan al corregimiento.


Su historia muestra cómo una preparación puede convertirse en un oficio sostenido durante años y en una forma de conservar saberes alrededor del maíz tierno.


Es precisamente en ese trabajo cotidiano: madrugar, desgranar el maíz, moler, encender la plancha y repetir un proceso donde se mantiene vigente una de las preparaciones más reconocibles de la gastronomía antioqueña.


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