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Las paradisíacas playas del Caribe que disfrutan los turistas, pero a las que los habitantes ya no pueden acceder

Detrás del lujo turístico en el Caribe crece una disputa por playas, derechos, memoria y acceso al mar para los locales. Lee la nota aquí.

Playas del Caribe que atraen turismo de lujo, mientras comunidades locales reclaman mayor acceso al mar. Fotos: BBC- BLRRC -CostaCruceros

Playas del Caribe que atraen turismo de lujo, mientras comunidades locales reclaman mayor acceso al mar. Fotos: BBC- BLRRC -CostaCruceros

En el Caribe, hay playas que parecen sacadas de una postal: arena clara, mar tranquilo y hoteles levantados frente al agua. Pero detrás de ese paisaje perfecto crece una pregunta incómoda: ¿puede un paraíso dejar por fuera a quienes nacieron allí?


La respuesta empieza a sentirse en Barbuda, una pequeña isla donde algunos habitantes aseguran que ya no pueden llegar a zonas costeras que durante años hicieron parte de su vida diaria.



Lo que para muchos turistas es descanso y exclusividad, para varias comunidades locales se ha convertido en una disputa por la tierra, la memoria y el acceso al mar.


Según un reportaje de la BBC, uno de los casos que refleja esta tensión es el de Miranda Beazer, antigua propietaria de un bar frente a la playa que durante más de dos décadas fue punto de encuentro para residentes y visitantes. Su historia cambió después del huracán Irma y hoy resume un debate que va mucho más allá del turismo.


Una disputa por la tierra y el acceso al mar

De acuerdo con la BBC, tras el huracán Irma, varios desarrolladores extranjeros se interesaron en el terreno donde funcionaba el bar de Miranda Beazer, un espacio que durante años fue punto de encuentro en Barbuda. Ella aseguró que rechazó las ofertas porque su prioridad era conservar la tierra: “No busco el dinero”, dijo al medio. “Lo que realmente quiero es conservar mi tierra”.


El conflicto tiene un componente legal complejo. En Barbuda, la tierra funciona bajo un sistema de propiedad colectiva: los ciudadanos pueden ocupar parcelas mediante arrendamientos, pero no como propietarios privados tradicionales. Además, la comunidad tiene derecho a ser consultada sobre grandes proyectos de desarrollo.


Según el reporte, Miranda afirma que posee el arrendamiento de 12 hectáreas de costa, aunque hoy solo tendría acceso a tres. La disputa cobra relevancia porque esa zona sería una de las últimas franjas de la costa sur aún accesibles para habitantes locales, mientras otros proyectos turísticos de lujo avanzan sobre áreas costeras de alto valor.


Turismo, exclusividad y comunidades locales en el Caribe

Uno de los proyectos más debatidos es The Beach Club Barbuda, vinculado al grupo Paradise Found, en el que participan Robert De Niro y James Packer. Según la BBC, el complejo incluye desarrollos turísticos de lujo y parcelas que comenzarían en unos US$7 millones. Habitantes locales cuestionan que estas obras hayan limitado el acceso a algunas playas.



El caso también tiene un componente legal. John Mussington, presidente del Consejo de Barbuda, sostiene que el proyecto avanzó gracias a la Paradise Found Act, aprobada en 2015, que dejó por fuera del complejo la Ley de Tierras de Barbuda de 2007, clave para el sistema de propiedad colectiva de la isla.


Habitantes y defensores del territorio en Barbuda denuncian restricciones crecientes para llegar a las playas. Foto:BLRRC-BBC

La disputa llegó al Comité Judicial del Consejo Privado en Reino Unido, que en 2022 falló a favor del gobierno de Antigua y Barbuda. Aunque Paradise Found afirma que el acceso público a la playa Princess Diana no cambió, el debate se extiende a Jamaica, donde organizaciones sociales aseguran que menos del 1 % de la costa sería de libre acceso para la población.


Un debate que crece en el Caribe

El turismo en el Caribe es una fuente clave de ingresos para la región más dependiente de esta actividad en el mundo, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo citado por la BBC. Por eso, muchos gobiernos ven en los hoteles y complejos turísticos una oportunidad económica.


Sin embargo, defensores del territorio advierten que este crecimiento puede generar exclusión cuando limita el acceso a las playas para los residentes. Para las comunidades, muchas playas no son solo destinos turísticos, sino parte de su vida cotidiana y de su memoria colectiva.


El activista jamaiquino Devon Taylor resumió el debate al decir a la BBC que “viajar nunca es neutral; implica tanto un peso económico como moral”. Mientras crece la demanda por destinos exclusivos, los habitantes locales buscan que el desarrollo no signifique perder el acceso al mar.


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