La fotógrafa que subió a 4.200 metros en los Alpes para tomar fotografías casi imposibles de la Vía Láctea
Las fotografías tomadas a 4.200 metros revelaron un fenómeno que sorprendió incluso a la NASA. Lee la nota.

La fotografía tomada a 4.200 metros mostró dos arcos de la Vía Láctea y el Gegenschein, un fenómeno casi invisible. Fotos: @angelfux
Hay fotografías que no dependen solo de una cámara. También, requieren espera, cálculo, resistencia física y una ventana precisa en el cielo. Ese fue el caso de la imagen lograda por la astrofotógrafa francesa Angel Fux, quien subió a 4.200 metros de altura en los Alpes para capturar un fenómeno poco común relacionado con la Vía Láctea.
De acuerdo con el diario La Nación de Costa Rica, Fux planificó durante meses una expedición al Dent d’Hérens, una montaña ubicada en la frontera entre Suiza e Italia.
Su objetivo inicial era registrar el llamado doble arco de la Vía Láctea, un fenómeno visible durante pocos días del año en el hemisferio norte, cuando coinciden condiciones como luna nueva, cielos despejados, baja contaminación lumínica y una vista amplia del horizonte.
Una noche extrema para mirar el cielo
La expedición no fue sencilla. Fux llegó a la cima en helicóptero y pasó la noche en condiciones extremas. Según PetaPixel, la fotógrafa enfrentó temperaturas cercanas a los -28 °C y debió moverse con precaución por la presencia de cornisas de hielo, lo que hacía peligroso cualquier desplazamiento sin protección.

El lugar elegido tenía una razón: la altura ofrecía un cielo más oscuro y una vista privilegiada para la astrofotografía. En su blog, Fux explicó que buscaba un punto por encima de los 4.000 metros para intentar captar ambos brazos de la galaxia en una misma noche, algo que exige una alineación precisa entre clima, oscuridad, ubicación y tiempo de observación.
El tercer arco que sorprendió
Ese tercer arco correspondía al Gegenschein, también conocido como contrabrillo, un fenómeno muy tenue producido por la luz solar que se dispersa en partículas de polvo del sistema solar.
Su aparición convirtió la imagen en un registro todavía más inusual, pues no solo mostraba los brazos de la Vía Láctea, sino también una franja de luz zodiacal que conectaba visualmente ambos extremos del panorama.

El trabajo no terminó en la montaña. La NASA señaló que, después de la noche de captura, la imagen final requirió cerca de 40 horas de procesamiento y combinación de archivos.
En su sitio web, Fux detalla que las fotografías fueron tomada el 19 de marzo de 2026 desde el Dent d’Hérens y que el resultado documentó el doble arco de la galaxia junto con el inesperado contrabrillo.
Unas fotografías que exigieron mucho más que una cámara
Más allá del impacto visual, la historia muestra el nivel de preparación que puede exigir la fotografía astronómica. No se trató solo de apuntar la cámara al cielo, sino de coordinar logística, resistir condiciones de alta montaña y procesar una gran cantidad de información lumínica para revelar detalles casi imperceptibles.
La imagen de Angel Fux terminó llamando la atención de la NASA porque logró reunir en una sola composición tres fenómenos difíciles de observar al mismo tiempo.
Una escena extrema en los Alpes que convirtió una expedición planeada para fotografiar dos arcos celestes en una postal inesperada del cielo profundo.