La historia del pueblo que lleva más de 60 años ardiendo bajo tierra y casi quedó abandonado
Centralia arde desde 1962 e inspiró el juego Silent Hill. ¿Qué misterios esconde este infierno subterráneo? ¡Atrévete a leer su historia!

Esta es la historia del incendio subterráneo de Centralia. Fotos: Esquire y Facebook de Intriper.
En el mundo ocurren cosas extrañas todos los días, pero pocas historias parecen tan difíciles de imaginar como la de Centralia, una pequeña población de Pensilvania, Estados Unidos, donde el suelo lleva más de seis décadas liberando humo por un incendio bajo tierra que aún no se extingue.
Lo que alguna vez fue un pueblo minero con calles e iglesias, hoy tiene pocos habitantes, terrenos cubiertos por vegetación y zonas que quedaron afectadas por el fuego que se extendió por las antiguas rutas de la mina de carbón.
El incendio de Centralia comenzó en mayo de 1962, cuando una quema de basura en el basurero municipal alcanzó, accidentalmente, una veta de carbón expuesta. Las llamas ingresaron al subsuelo y avanzaron por las reservas de carbón ubicadas bajo el pueblo.
Desde ese momento, no han apagado el fuego, debido a que la conexión entre los túneles de la mina permitieron que las llamas se desplazaran.
Un incendio que transformó una comunidad minera
Durante años, los habitantes de Centralia continuaron con su vida, mientras el incendio avanzaba lentamente bajo el pueblo. Pero con el paso del tiempo, aparecieron señales de riesgo: humo y grietas en el terreno generado por el fuego del subsuelo.
No obstante, uno de los momentos que marcó el futuro del pueblo ocurrió en 1981, cuando Todd Domboski, un niño de 12 años, cayó en un hueco que se abrió en el patio de su casa. El niño cayó hasta la cintura y se salvó porque un primo lo cogió de la mano, según BBC.
Después de este suceso, realizaron mediciones de gases en las viviendas y aumentó la preocupación por las condiciones de seguridad de los habitantes.
En 1983, los habitantes se trasladaron y el Congreso de Estados Unidos destinó recursos para comprar viviendas, demoler edificaciones y reubicar a la mayoría de la población.
Centralia, un pueblo fantasma que aún existe
Con el paso de los años, Centralia quedó con pocas viviendas, carreteras abandonadas y espacios donde aún sale humo en algunas grietas del suelo.
Eso, precisamente, atrae visitantes interesados en historias sobre pueblos abandonados y fenómenos relacionados con incendios subterráneos.
Algunos habitantes se quedaron en el pueblo y defendieron su derecho a continuar viviendo allí.
Aunque Centralia perdió gran parte de su población, el fuego bajo tierra continúa siendo el elemento que mantiene vigente la historia de esta comunidad minera de Pensilvania.