Esta es la nueva planta colombiana descubierta que solo crece en un rincón del páramo y podría desaparecer para siempre
Bromelia descubierta en Colombia asombra a la ciencia, es una especie única del páramo y ya enfrenta riesgo crítico de extinción.

Foto: Julio Betancur
Entre la neblina del Parque Nacional Natural Farallones de Cali, un grupo de científicos colombianos halló una planta que la ciencia no conocía. La llamaron Puya farallonensis, una nueva especie de bromelia con flores de tonos blancos y amarillos que crece solo en un pequeño sector del páramo.
El hallazgo, publicado en la revista Nordic Journal of Botany, ya genera preocupación: esta nueva especie se encuentra en peligro crítico de extinción.
El descubrimiento ocurrió en el Alto del Buey, una zona donde las selvas nubladas se funden con los ecosistemas selváticos del Valle del Cauca.
Allí, el botánico Julio Betancur, del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, realizaba una expedición con otro propósito: confirmar la presencia de una planta del mismo género, la Puya occidentalis. Sin embargo, lo que encontró fue una especie completamente diferente.
Ochenta años de misterio resueltos
La historia de esta planta comenzó hace más de ocho décadas. En los años cuarenta, una colecta incompleta en los Farallones había registrado un ejemplar que se clasificó erróneamente como Puya occidentalis. Nadie volvió a verlo hasta ahora. Con la nueva expedición, Betancur logró resolver un enigma que llevaba 80 años sin respuesta.
La Puya farallonensis se diferencia por su tamaño pequeño, sus racimos florales compactos y su inusual coloración clara, una rareza dentro de un género donde predominan los tonos azulados y verdosos. Según Betancur, “en Colombia solo dos especies tienen flores claras: P. ocroleuca y esta nueva; eso ya dice mucho de su rareza”.
Su distribución es tan limitada que solo se ha identificado una población dentro del parque nacional, lo que la hace especialmente vulnerable. “Cuando decimos que solo se conoce una población, no significa que haya una sola planta, sino que solo existe en ese lugar exacto del páramo”, aclara el investigador.
Una bromelia que revela la fragilidad del ecosistema andino
Más allá del hallazgo científico, la existencia de esta nueva especie evidencia la fragilidad de los páramos andinos. Las puya son consideradas especies sombrilla, fundamentales para el equilibrio ecológico, ya que proveen alimento y refugio a animales como el oso andino.
“Estas plantas son parte de la base alimenticia del oso de anteojos; si desaparecen, se afecta toda la cadena del ecosistema”, explicó Betancur.
Pero incluso dentro de un área protegida, la Puya farallonensis enfrenta amenazas. La minería ilegal avanza sobre los límites del parque, alterando los suelos y afectando los nacimientos de agua. Durante la expedición, el equipo científico debió ser escoltado por guardaparques y soldados de alta montaña ante las condiciones de riesgo en la zona.
Por esta razón, los autores del estudio recomiendan que la nueva especie sea incluida como “en peligro crítico” en la Lista Roja de la UICN, el sistema internacional que clasifica el nivel de amenaza de las especies. “La mejor medida es simple: dejar el páramo en paz, desocuparlo y que allí no haya minería ilegal”, advirtió el botánico.
La bromelia que simboliza la celebración de la vida como la advertencia del páramo
El descubrimiento de la Puya farallonensis representa una doble lección. Por un lado, es una celebración del conocimiento y de la biodiversidad colombiana, que sigue sorprendiendo incluso en regiones ya exploradas. Por otro, es una advertencia sobre la urgencia de conservar los páramos, ecosistemas vitales que abastecen gran parte del agua que consumen las ciudades.
Cada detalle de la investigación —desde la medición de las hojas y espinas hasta la descripción formal del ejemplar tipo— tomó meses de trabajo. Gracias a ese esfuerzo, Colombia suma una nueva joya botánica a su inventario natural, pero también una responsabilidad más en su cuidado. “Cada nueva planta que encontramos es una razón más para cuidar lo que nos mantiene vivos”, concluye Betancur.
El hallazgo de esta bromelia demuestra que, pese a las amenazas, los Andes colombianos siguen siendo un laboratorio natural donde la vida continúa revelando secretos que esperan ser protegidos.