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Así fue como esta foto del oso andino llevó a un colombiano a ser premiado en Londres, entre 60.000 concursantes

Oso andino protagoniza la foto con la que el colombiano Santiago J. Monroy conquistó al Museo de Historia Natural de Londres y al mundo.

Foto: @santiagomonroywildphoto

Foto: @santiagomonroywildphoto

En medio de la niebla de los bosques de Chingaza, un oso andino surge entre las sombras y fija su mirada, directa y profunda, en la cámara. Esa imagen, titulada Saliendo de la oscuridad, llevó al colombiano Santiago J. Monroy García a ser reconocido por el Museo de Historia Natural de Londres en el prestigioso concurso Wildlife Photographer of the Year, donde fue seleccionado entre más de 60.000 fotografías provenientes de 113 países.


El jurado del certamen destacó su obra como Highly Commended (altamente elogiada) en la categoría Retratos de Animales, una distinción que posiciona a Colombia entre los referentes mundiales de la fotografía de naturaleza.



Entre la ciencia y el arte: el origen de una mirada

Santiago J. Monroy García, de 31 años, es biólogo de la Universidad de los Andes y fotógrafo de vida silvestre. Desde niño sintió fascinación por los animales y el entorno natural. “Podía pasar minutos observando una mosca sin moverme”, recuerda. Aquella curiosidad infantil se transformó en una vocación que combina rigor científico y sensibilidad artística.


Su formación en ecología sensorial y bioacústica le enseñó a observar con respeto la vida silvestre. “La biología me cambió la forma de ver el mundo. Me mostró que no somos superiores a ninguna especie, que cada ser tiene su lenguaje y su manera de existir”, explica.


Esa visión científica se convirtió en el alma de su trabajo fotográfico: “No se trata solo de capturar una imagen bonita, sino de construir una conexión emocional con el espectador y transmitir respeto por la naturaleza”.


Durante la pandemia, Monroy decidió perfeccionar su técnica de revelado y edición digital. Al compartir sus imágenes en redes sociales, notó la conexión que generaban: “Me di cuenta de que la gente sentía lo mismo que yo al ver la naturaleza. Ahí supe que quería dedicarme por completo a esto”.


La magia detrás del retrato del oso andino en Chingaza

Capturar la imagen del oso no fue un golpe de suerte. Monroy pasó varios días en los bosques de Chingaza, acompañado por Alejandro Alméciga, un guardabosques local que le ayudó a ubicar los senderos que el animal solía recorrer.


Instaló la cámara trampa durante 15 días. Cuando revisó las primeras imágenes, notó que el oso estaba tomando otra ruta. Reubicó el equipo y esperó. Luego llegó la magia: una tarde de lluvia, el agua salpicó el lente, y la humedad creó un efecto difuso alrededor del animal.


El resultado fue una composición natural perfecta: el rostro del oso iluminado y el fondo envuelto en niebla, como si la naturaleza misma hubiera decidido enmarcar la escena.


“Fue un regalo. Esa fotografía refleja la unión entre técnica, paciencia y azar, pero también respeto por el entorno. No invadí su espacio ni interrumpí su rutina”, relató Monroy.


Un reconocimiento que amplifica la voz de la naturaleza

Para el fotógrafo, ser reconocido en Londres es más que un logro profesional: “Este premio es un sueño cumplido. El Museo de Historia Natural de Londres es un símbolo del conocimiento y la conservación. Estar allí significa que la naturaleza colombiana tiene un espacio en el escenario mundial”.


El certamen, conocido como los “Óscares de la fotografía de naturaleza”, ha sido una vitrina para los mejores exponentes del mundo. Monroy ahora comparte ese honor con nombres que lo inspiraron desde niño.


Más allá del galardón, el biólogo asegura que su objetivo es usar la fotografía como una herramienta de educación y conservación. “Mostrar la belleza de lo que aún existe es una forma de cuidarlo. Si una imagen logra despertar empatía, entonces puede cambiar algo”.


Un mensaje desde los Andes colombianos

Monroy espera que su obra inspire esperanza y conexión con el entorno. “Ver a un oso andino tan cerca de Bogotá nos recuerda que la vida silvestre está mucho más próxima de lo que creemos. Aún quedan fragmentos de bosque que guardan parte de nuestra identidad”.


Con su trabajo, busca sensibilizar sobre la importancia de proteger la biodiversidad y fortalecer el vínculo entre las comunidades y su entorno natural. “Cada foto puede ser una invitación a proteger, una prueba de lo que aún podemos salvar”, afirma.


Con Saliendo de la oscuridad, Santiago J. Monroy no solo inmortalizó la figura del oso andino, sino también un mensaje profundo: la naturaleza, cuando se mira con respeto y paciencia, siempre devuelve la luz.


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