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Encontraron en Antioquia un árbol con entre 7 y 23 millones de años: el hallazgo que asombra a Colombia

La pieza, de casi media tonelada, podría tener entre 7 y 23 millones de años y aportar datos clave sobre la geología de Colombia.

Fotos: Foto: Camilo Rodríguez Torres - corregimientos.antioquia

Fotos: Foto: Camilo Rodríguez Torres - corregimientos.antioquia

Un hallazgo sin precedentes se registró en el suroeste de Antioquia, donde un árbol fosilizado fue descubierto entre los escombros de una obra de construcción. El ejemplar, de más de 90 centímetros de diámetro, tendría una antigüedad estimada de entre 7 y 23 millones de años, lo que lo convierte en una de las piezas fósiles más antiguas y significativas encontradas en el país.


El descubrimiento fue realizado por el geólogo Juan David Rodríguez, quien logró identificar entre la tierra removida por una retroexcavadora un tronco petrificado con características únicas. Según detalló, se trata de un xilópalo (madera fosilizada) en el que todavía se distinguen los anillos de crecimiento, la textura de las fibras vegetales y la forma arrugada de la corteza.



Rescate de un fósil único

El hallazgo estuvo a punto de perderse, pues la maquinaria pesada que intervenía el terreno pudo haber destruido por completo la pieza. Rodríguez, acompañado por tres colegas, logró rescatarla y trasladarla en condiciones adecuadas para su preservación. La pieza, que pesa cerca de media tonelada, representa un registro invaluable de los ecosistemas que existieron en el territorio colombiano durante la era Cenozoica, específicamente en un periodo comprendido entre el Oligoceno y el Mioceno.


Foto: Camilo Rodríguez Torres

De acuerdo con el especialista, el fósil proviene de la Formación Amagá, una unidad geológica conocida por su riqueza en sedimentos y vestigios de antiguos paisajes tropicales. Estos materiales permiten comprender cómo era el clima, la vegetación y la dinámica ambiental en la región millones de años antes de la aparición del ser humano.


Investigación científica en camino

El árbol petrificado será sometido a estudios especializados por parte de universidades y entidades científicas. Entre ellas se mencionan la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, la Universidad Nacional, la Universidad de Caldas, EAFIT y el Servicio Geológico Colombiano. Los análisis permitirán determinar con mayor precisión su antigüedad, especie de origen y el contexto ecológico en el que se desarrolló.


Los investigadores esperan que este hallazgo contribuya a enriquecer la xiloteca nacional y aporte evidencia para reconstruir la evolución de los ecosistemas andinos. Además, podría convertirse en una pieza clave para la divulgación científica y la conservación del patrimonio geológico del país.


Contexto del hallazgo

Casos como este ponen de relieve la importancia de la paleontología en Colombia, una disciplina que ha permitido recuperar piezas de gran valor histórico y científico, como fósiles de amonitas, peces y reptiles hallados en el altiplano cundiboyacense. Sin embargo, la aparición de un árbol fosilizado de tales dimensiones en Antioquia es un hecho poco común y de gran interés para la comunidad académica.


La historia de este hallazgo también resalta la importancia de la observación y del conocimiento técnico. Rodríguez asegura que, además de su formación como geólogo, su experiencia como carpintero le permitió identificar la estructura del tronco y diferenciarlo de una simple roca.


Foto: Juan David Rodríguez Torres

Un registro de la vida en la Tierra

La preservación de este fósil ofrece una oportunidad para comprender cómo se desarrollaban los bosques tropicales en Colombia hace millones de años. Los anillos de crecimiento podrían revelar información sobre las condiciones climáticas de la época, como la frecuencia de lluvias o periodos de sequía, así como la interacción de la vegetación con otros organismos del entorno.


Este tipo de hallazgos refuerza el papel de Colombia como un territorio privilegiado en términos de biodiversidad y riqueza geológica. Conservar, estudiar y divulgar este patrimonio es clave no solo para la comunidad científica, sino también para el público general, que puede encontrar en estas piezas una ventana hacia el pasado remoto del planeta.


El árbol fosilizado descubierto en Antioquia es, en definitiva, un testimonio silencioso de la historia natural de la Tierra. Sus fibras petrificadas guardan millones de años de memoria y se convierten en una herramienta para seguir descifrando los enigmas de la evolución.


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Fuente: El Espectador.


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