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EN VIDEO | ¿Qué hacer si alguien se atraganta? Así puede aplicar correctamente la maniobra de Heimlich

Si alguien se atraganta, actuar con esta maniobra antes de que llegue la ambulancia es tu única oportunidad para evitar una tragedia fatal.

Fotos: Adaarc - centromedicorespirar - larazon.es

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En el ámbito de la salud pública y la seguridad cotidiana, la obstrucción de las vías aéreas por cuerpos extraños representa una crisis médica extrema que ocurre sin previo aviso. En cuestión de segundos, un trozo de comida o un objeto puede bloquear el paso del oxígeno. Saber exactamente qué hacer si alguien se atraganta usando esta maniobra, marca la diferencia entre una recuperación inmediata y un desenlace fatal.


La técnica más efectiva y universalmente recomendada para liberar las vías respiratorias en estos escenarios es la maniobra de Heimlich, un procedimiento fundamental de primeros auxilios que cualquier persona puede aplicar en el lugar de los hechos. Ante cualquier incidente de este tipo, el paso inicial e indiscutible es aplicar la maniobra de inmediato y pedir a un tercero que llame a una emergencia médica.


¿Qué hacer si alguien se atraganta? cómo identificar una crisis respiratoria aguda y practicar la maniobra

Antes de intervenir físicamente, es vital evaluar la gravedad de la situación, ya que una obstrucción parcial requiere un enfoque distinto al de una obstrucción total. La asfixia por atragantamiento se manifiesta a través de señales físicas claras y predecibles. La señal más universal es cuando la víctima se lleva ambas manos al cuello en un gesto evidente de desesperación.


Si la persona tose con fuerza o puede emitir palabras, la vía no está totalmente obstruida; en ese caso, se le debe animar a seguir tosiendo para que su propio cuerpo expulse el objeto. Sin embargo, el peligro inminente surge ante el silencio total: la persona no puede emitir sonidos, no logra toser con fuerza y le es imposible respirar. Adicionalmente, debido a la rápida caída en los niveles de oxígeno en la sangre, la piel o los labios pueden tornarse de un color azulado.


Paso a paso de la maniobra de Heimlich: la técnica correcta de desobstrucción si alguien se atraganta

La ejecución precisa de esta técnica está estandarizada para adultos y niños mayores de ocho años. El mecanismo físico de este procedimiento consiste en utilizar el aire residual que queda en los pulmones de la víctima para crear una presión artificial que expulse el objeto atascado, funcionando como una tos mecánica inducida.


Para realizarla de manera correcta, el rescatista debe pararse detrás de la persona afectada y rodearla por la cintura con ambos brazos. A continuación, se debe cerrar una mano formando un puño y colocarla sobre el abdomen de la víctima, en un punto anatómico exacto: justo por encima del ombligo y muy por debajo de las costillas. Luego, la otra mano debe sujetar firmemente el puño inicial.


El movimiento clave que garantiza la efectividad de la compresión consiste en empujar con fuerza hacia adentro y hacia arriba, trazando un movimiento rápido que simula la letra "J". Estas compresiones firmes deben repetirse continuamente y sin dudar hasta que el objeto salga disparado o la persona comience a respirar nuevamente por sus propios medios.


Adaptaciones vitales: casos especiales y situaciones en solitario

Existen circunstancias físicas y anatómicas que exigen una modificación en la técnica tradicional para salvar una vida sin causar daños internos severos en el proceso. En el caso de personas embarazadas o individuos con obesidad, la presión abdominal directa puede ser peligrosa o mecánicamente ineficaz. Para estos escenarios puntuales, la posición de las manos cambia: deben colocarse en la base del esternón (directamente en el centro del pecho), y el empuje se debe realizar con fuerza hacia atrás en lugar de hacia arriba.



Por otro lado, si una persona se encuentra completamente sola durante un episodio de asfixia, también tiene opciones para autoaplicarse el procedimiento. La técnica consiste en hacer el puño sobre el propio abdomen, exactamente por encima del ombligo, y presionar hacia arriba con firmeza. Alternativamente, la víctima puede apoyarse con fuerza contra el borde de una silla, el filo de una mesa resistente o una baranda, dejando caer su peso para generar la presión necesaria que libere la vía respiratoria.


Cuándo la víctima pierde el conocimiento

Si la obstrucción persiste a pesar de los esfuerzos, el cerebro dejará de recibir oxígeno y la víctima inevitablemente perderá el conocimiento. En este punto crítico, la maniobra abdominal de pie debe suspenderse de inmediato. El rescatista debe acostar a la persona con sumo cuidado, boca arriba, sobre el suelo firme. Si no se ha contactado a los servicios de emergencia previamente, este es el momento límite para hacerlo.


Una vez la persona está en el suelo, se deben iniciar las compresiones torácicas propias de la reanimación cardiopulmonar (RCP) si el rescatista tiene los conocimientos para realizarla. Antes de intentar dar respiración artificial boca a boca, es indispensable revisar visualmente la cavidad oral; sin embargo, no se debe hacer un barrido a ciegas con los dedos para evitar empujar el objeto a mayor profundidad.


¿Qué se hace con recien nacidos?

Para lactantes menores de un año, la maniobra abdominal convencional está estrictamente contraindicada debido al riesgo de causar daños severos en sus órganos internos. Según las directrices oficiales de reanimación pediátrica de la Asociación Americana del Corazón (AHA) y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja, el protocolo exige que el rescatista coloque al bebé boca abajo a lo largo de su antebrazo, sosteniendo firmemente su mandíbula sin presionar la garganta y apoyando el brazo sobre su propio muslo para usar la gravedad a favor. En esta posición, se deben aplicar cinco golpes firmes en la espalda, exactamente entre los omóplatos, utilizando el talón de la mano libre.


Si la obstrucción persiste, se debe girar al lactante boca arriba mientras se sostiene su cabeza y cuello, y aplicar cinco compresiones torácicas rápidas en el centro del pecho (justo debajo de la línea de los pezones) utilizando únicamente las yemas de dos dedos. Este ciclo alterno de cinco golpes en la espalda y cinco compresiones en el pecho debe repetirse ininterrumpidamente hasta que el objeto sea expulsado, el bebé logre llorar y respirar de forma autónoma, o pierda el conocimiento.


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