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EN VIDEO | Así preparan chocolate de ojo en Cisneros, Antioquia: "nuestras abuelas nos lo daban porque es de muchas vitaminas"

En Cisneros, entre tradiciones y sabores del Nordeste, La Canasta descubrió la receta que las abuelas antioqueñas nunca dejaron morir.

En Cisneros, entre tradiciones y sabores del Nordeste, La Canasta descubrió la receta que las abuelas antioqueñas nunca dejaron morir.

En Cisneros, entre tradiciones y sabores del Nordeste, La Canasta descubrió la receta que las abuelas antioqueñas nunca dejaron morir.

En el más reciente episodio de La Canasta, el programa de Teleantioquia que viaja por las plazas de mercado de Antioquia para rescatar sabores, tradiciones e historias de su gente, la presentadora Meli Ospina llegó hasta Cisneros, municipio del Nordeste antioqueño cuya plaza nació casi al mismo tiempo que la estación del ferrocarril y sigue viva con los mismos productos y las mismas tradiciones de siempre.


Entre carniceros, paneleros y matronas de los fogones, fue Julián, carnicero de la plaza que aprendió el oficio desde niño junto a su padre, quien le lanzó el reto del episodio: preparar chocolate de ojo, una bebida que las abuelas antioqueñas hacían para dar energía y vitaminas a toda la familia.


¿Qué es el chocolate de ojo y cómo se prepara en Cisneros?

El chocolate de ojo es una receta de tradición que combina el ojo de res con especias y chocolate, dando como resultado una bebida espesa y aromática 


La preparación empieza frotando el ojo con zumo de limón para limpiarlo y retirar impurezas. Luego se cocina en olla a presión con agua, clavos y canela hasta ablandarse. Después de enfriar, se retira la grasa, se licúa el ojo con el caldo para extraer todo su colágeno y se lleva al fuego con pastillas de chocolate hasta obtener una mezcla homogénea y bien caliente. Se sirve en taza y está listo.


"Se siente como en la casita de la abuela"

Al probarlo, Meli no dudó: el aroma llega antes que el sabor, con notas profundas a canela y chocolate que remiten de inmediato a la cocina de la infancia.


Una receta sencilla, nutritiva y cargada de historia que demuestra que en las plazas de mercado de Antioquia no solo se compra: también se aprende, se recuerda y se preserva lo que somos.


Mira el episodio completo aquí: 



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