EN FOTOS | El colibrí que parece “vestido de gala”: así es el sorprendente cola de raqueta fotografiado en los Andes
El colibrí cola de raqueta asombra con su vuelo y colores. Conoce aquí esta especie única de los Andes y su increíble belleza.

Fotos:
Un destello verde metálico apareció entre la vegetación húmeda de la montaña. Fue un instante breve, casi imperceptible, pero suficiente para que el fotógrafo colombiano Juan Jacobo Castillo capturara una de las imágenes de un colibrí que, meses después, sigue considerando entre sus favoritas.
No se trataba de un ave común. Frente a su lente estaba el colibrí cola de raqueta, una especie que parece diseñada con intención estética: cuello brillante, cola larga terminada en discos y unos llamativos “zamarros” blancos en las patas que le dan apariencia de llevar accesorios. “Probablemente el colibrí mejor vestido que he fotografiado”, escribió el fotógrafo al compartir la imagen.
Más allá de la impresión visual, esta especie guarda particularidades biológicas que la convierten en una de las aves más singulares de los Andes.
Así vive el colibrí cola de raqueta en Colombia
El colibrí cola de raqueta —conocido científicamente como Ocreatus underwoodii— pertenece a la familia Trochilidae y se encuentra en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
En Colombia, es posible encontrarlo en el bosque húmedo montano de los Andes, así como en claros adyacentes, áreas agrícolas y jardines ubicados entre los 900 y 2.200 metros de altitud. En promedio mide 12,7 centímetros de longitud, de los cuales 7,6 corresponden a la cola. Su peso ronda apenas los 3 gramos. El pico, delgado y adaptado para libar néctar, alcanza unos 13 milímetros.

Presenta dimorfismo sexual, es decir, machos y hembras tienen diferencias visibles en su plumaje. El macho es el más llamativo: tiene un plumaje verde metálico brillante y una garganta iridiscente. Su rasgo más distintivo son las dos plumas externas extremadamente largas, curvadas y terminadas en “raquetas” azul verdosas que parecen flotar mientras vuela. A esto se suman los característicos zamarros blancos en las patas.
La hembra, en contraste, tiene partes superiores verde metálico y zonas inferiores blancas, con pequeños puntos verdes en los costados y una línea verde a los lados del rostro. Sus zamarros son más pequeños y su cola es más corta, aunque también prominente, con puntas blancas en las plumas externas.
Alimentación y comportamiento en vuelo
Como la mayoría de los colibríes andinos, esta especie basa su dieta en el néctar de diversas flores. El colibrí andino no solo consume néctar: también captura pequeños insectos en vuelo, una fuente esencial de proteínas. Puede buscar alimento desde pocos centímetros sobre el suelo hasta estratos que alcanzan entre 6 y 18 metros de altura.
Su vuelo es rápido y preciso. Las plumas en forma de raqueta no solo cumplen una función estética, sino que también intervienen en exhibiciones de cortejo, donde el macho realiza movimientos llamativos para atraer a la hembra.
Una imagen que revela más que belleza
La fotografía capturada por Juan Jacobo Castillo no solo destaca la estética de esta ave de los Andes. También recuerda la riqueza de la biodiversidad colombiana, especialmente en ecosistemas montanos que albergan especies únicas.
Aunque el encuentro ocurrió hace varios meses, el fotógrafo asegura que la imagen continúa siendo una de sus favoritas. La razón parece evidente: en apenas unos gramos de peso y poco más de 12 centímetros de longitud, el colibrí cola de raqueta concentra una combinación de color, forma y movimiento difícil de ignorar.