Por primera vez, en el Valle de Aburrá nace cría de marteja de padres que sobrevivieron al tráfico de fauna
Dos primates rescatados del tráfico ilegal dieron vida a una cría en el CAVR del Valle de Aburrá. Un símbolo de esperanza que conmueve.

Fotos: Área metropolitana del Valle de Aburrá
Por primera vez, en el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, nació una cría de marteja (Aotus griseimembra), una especie de primate nocturno que habita los bosques tropicales de Colombia.
Lo extraordinario de este suceso radica no solo en el nacimiento en sí, sino en la historia de sus padres: dos animales que llegaron por separado al centro tras ser víctimas del tráfico ilegal de fauna.
Desde el año 2024, el CAVR ha recibido diez ejemplares de esta especie.
Se encontraron en el CAVR y hoy son una familia silvestre
Rescataron a la madre de la cría en 2019, en vía pública y en condiciones críticas: presentaba deshidratación y problemas óseos visibles.
Tres años más tarde, en abril de 2022, un ejemplar macho ingresó al centro mediante entrega voluntaria. Aunque su estado de salud era menos grave, también necesitaba atención por una lesión en la cola.
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El CAVR recibió a ambos primates sin relación alguna entre sí, pero con una característica en común: la necesidad urgente de una segunda oportunidad.
Gracias a los protocolos clínicos, genéticos y comportamentales del CAVR —realizados por un equipo interdisciplinario de veterinarios, biólogos y zootecnistas—, se confirmó que pertenecían a la misma especie, lo cual permitió iniciar un proceso de acercamiento progresivo, bajo estricta supervisión.
Con el tiempo, los animales desarrollaron un vínculo. En mayo de 2025, como resultado de este proceso de recuperación y socialización, nació una cría.
Hoy, el equipo del CAVR mantiene estables a los tres integrantes de esta nueva familia, bajo seguimiento biológico constante y en proceso de fortalecimiento, con la esperanza de liberarlos algún día en su hábitat natural.
“El nacimiento de esta cría es símbolo de la resiliencia, del amor silvestre y del poder de la protección bien hecha. Cada animal que llega al CAVR no solo recibe atención; también se le devuelve la posibilidad de una vida digna en libertad”, expresó Andrés Gómez, supervisor del centro.