Estilo de vida

El hábito que podría proteger su cerebro del Alzheimer, según expertos

Tomar creatina mejora la capacidad de atención sostenida y protege las neuronas. Conoce cómo este hábito protege el cerebro aquí.

La creatina y su función en la prevención del Alzheimer. Imagen generada con inteligencia artificial.

La creatina y su función en la prevención del Alzheimer. Imagen generada con inteligencia artificial.

En un momento en el que cada vez más personas deciden incorporar el ejercicio a su rutina diaria, la oferta de contenidos sobre actividad física no deja de crecer: videos, aplicaciones y guías prometen mejorar el rendimiento y la salud. Sin embargo, en medio de esta tendencia, aún hay vacíos de información sobre algunos suplementos que acompañan estos procesos. Uno de ellos es la creatina, una sustancia que no solo puede potenciar los resultados del entrenamiento, sino que también empieza a llamar la atención por sus posibles efectos en la prevención de enfermedades.


En ese contexto, una conversación reciente en el pódcast The Diary of a CEO puso sobre la mesa un enfoque distinto: no solo se trata de hacer ejercicio, sino de entender cómo ciertas prácticas pueden impactar directamente el cerebro. La neurofisióloga Louisa Nicola explicó que el Alzheimer no es únicamente una enfermedad genética, sino que su desarrollo está asociado, en gran medida, al estilo de vida.



De acuerdo con la experta, factores como el sueño, la alimentación, el sedentarismo y la actividad física influyen en el deterioro cognitivo que puede comenzar años antes de que aparezcan los síntomas visibles.


El cerebro empieza a deteriorarse antes de lo que parece

Uno de los puntos más relevantes de la conversación, es que el Alzheimer puede iniciar desde los 30 años, aunque sus efectos suelen manifestarse en edades más avanzadas. Según Nicola, la enfermedad está relacionada con la acumulación de proteínas como la beta-amiloide y la tau, que afectan las conexiones neuronales.


La explicación apunta a que el problema no es solo la producción de estas proteínas, sino la incapacidad del cerebro para eliminarlas. Este proceso ocurre principalmente durante el sueño profundo, cuando el sistema glinfático limpia el cerebro. Por eso, la falta de descanso adecuado se convierte en un factor de riesgo. Además, el deterioro se agrava con la inactividad física y el estrés crónico.


El entrenamiento de fuerza, clave para la prevención

Uno de los momentos más importantes del análisis es el papel del ejercicio físico, especialmente el entrenamiento de fuerza. Durante el pódcast, Nicola afirma que levantar cargas pesadas, alrededor del 80 % de la capacidad máxima, estimula la liberación de mioquinas, moléculas que viajan al cerebro y favorecen la creación de nuevas neuronas.


Estas sustancias actúan en el hipocampo, la región encargada de la memoria y una de las primeras en deteriorarse en el Alzheimer. Este proceso contribuye a aumentar la llamada reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para resistir daños.


Sin embargo, el impacto del ejercicio no se limita al cerebro. Según la experta, incluso 30 minutos diarios de actividad aeróbica pueden reducir el riesgo de múltiples enfermedades, incluyendo algunos tipos de cáncer (el de mama, el de colon y el de próstata).



Otro punto relevante es el riesgo asociado al sedentarismo. Es decir, permanecer sentado por más de 10 horas al día puede aumentar el riesgo cardiovascular, incluso en personas que cumplen con rutinas de ejercicio. Como alternativa, se recomiendan pausas activas, como realizar pequeñas series de sentadillas durante el día.


La creatina y su efecto en la prevención del Alzheimer

En cuanto a la creatina, Nicola explica que este suplemento no solo mejora el rendimiento físico, sino que también tiene efectos en la energía cerebral. Su función principal es facilitar la producción de ATP, lo que proporciona energía directa a las neuronas que sufren crisis energética durante el alzheimer. 


Además, este suplemento podría ayudar a manejar el estrés crónico y mantener el rendimiento cognitivo en situaciones de fatiga o falta de sueño.


En conclusión, mejorar el estilo de vida no solo impacta el estado físico, sino también la salud cerebral a largo plazo. Ejercicio, descanso adecuado y hábitos sostenibles como usar la creatina son herramientas claves para reducir riesgos asociados al deterioro cognitivo.



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