Un milagro y una tragedia: la historia del antioqueño que perdió a su esposa en el parto y hoy cría solo a sus 4 hijas
Pasó de esposo feliz a papá viudo de dos pares de gemelas, conozca la conmovedora historia

Carlos David Salazar, perdió a su esposa en el parto. Él y Carolina Morales compartían un sueño: formar una familia numerosa como la de sus abuelos. Su amor, que comenzó en una página de citas para católicos, duró siete años antes de convertirse en matrimonio. Desde el principio, se declararon abiertos a recibir todos los hijos que Dios quisiera enviarles. Y así fue. Pero el destino tenía preparado un giro inesperado: Carlos David terminó criando solo a sus cuatro hijas, dos pares de gemelas, luego de que su esposa muriera tras el segundo parto.
La historia fue contada por el programa Los Informantes, que documentó en detalle el conmovedor relato de este hombre antioqueño que, contra todo pronóstico, se convirtió en el único pilar de su hogar.
Fueron padres de gemelas:
El primer embarazo fue difícil. La pareja perdió al bebé en las primeras semanas, pero poco después recibieron la noticia de que serían padres de gemelas. Fue una sorpresa para ambos, aunque ya había antecedentes de gemelos en sus familias. En medio de una gestación tranquila, nacieron las primeras hijas, sanas y fuertes.
Carlos y Carolina enfrentaron los retos típicos de ser padres primerizos multiplicados por dos. Las noches sin dormir, los pañales, las enfermedades, todo se duplicaba. Aun así, lograron adaptarse con la ayuda de una niñera que los guió paso a paso en la crianza. Se mudaron a una casa en Rionegro, Antioquia, buscando un entorno mejor para criar a sus hijas.
Una vez más, gemelas idénticas:
Pero la vida los volvió a sorprender. Nueve meses después, Carolina volvió a quedar embarazada. Y nuevamente, no de un bebé, sino de dos. El médico no podía creerlo: otra vez gemelas idénticas, una probabilidad de uno en 700.000.
Perdió a su esposa en el parto:
El parto parecía desarrollarse sin complicaciones. Las bebés nacieron con vida, aunque una de ellas necesitó apoyo respiratorio. Carolina alcanzó a ver y abrazar a sus hijas, a decirles que las amaba… pero luego algo cambió. Minutos después del parto, sufrió un paro cardiorrespiratorio fulminante, causado por un tromboembolismo pulmonar por líquido amniótico, una complicación extremadamente rara. En cuestión de horas, y a pesar de varios intentos de reanimación, Carolina falleció a los 39 años.
El dolor fue inmenso, pero Carlos no estuvo solo. Vecinos, amigos, familiares y hasta desconocidos comenzaron a ayudar: le regalaron leche, pañales, ropa, apoyo emocional y logístico. Una pediatra incluso gestionó con un laboratorio que las niñas tuvieran leche garantizada hasta que él decidiera cambiarla.
Pese al caos, Carlos mantuvo la disciplina y el orden. Ha criado a sus hijas con amor, reglas claras y mucha entrega. Las niñas hoy tienen 9 y 7 años, y han crecido sanas, unidas y alegres. Juegan, pelean, se ayudan y han aprendido a ver en su padre no solo a una figura de autoridad, sino a su guía, confidente y protector.