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¿Qué promesas le hicieron a este pueblo antioqueño para que aceptara desaparecer bajo el agua hace 55 años?

Un acuerdo histórico obligó a levantar un nuevo pueblo desde cero para salvar la vida y la identidad de toda una comunidad.

Fotos: elpeñolantioquia.gov

Fotos: elpeñolantioquia.gov

Hace 55 años, los habitantes de El Peñol, en el oriente antioqueño, recibieron una noticia que cambiaría su vida para siempre: su municipio desaparecería bajo las aguas de un gran embalse construido para suplir la creciente demanda de energía eléctrica en Medellín y el departamento.


El traslado no fue un proceso rápido ni sencillo. Estuvo marcado por dudas, protestas, marchas, cartas oficiales, negociaciones con el Gobierno y con Empresas Públicas de Medellín (EPM), y sobre todo, por las promesas que garantizarían la supervivencia de la comunidad en un nuevo territorio.



El origen del proyecto hidroeléctrico en este pueblo antioqueño

Desde la década de 1920, ingenieros ya habían identificado el río Nare como una fuente estratégica para proyectos hidroeléctricos. Sin embargo, no fue hasta finales de los años 50 cuando los estudios confirmaron que la zona del oriente antioqueño era ideal para construir un gran embalse que regulara caudales y generara energía.


El problema era evidente: en el corazón de la zona de influencia estaba el pueblo de El Peñol, con más de tres siglos de historia, tradiciones religiosas y arraigo cultural.


En 1959, al conocerse los primeros resultados, los dirigentes del municipio enviaron una carta a EPM exigiendo claridad. La respuesta de la empresa reconocía que la cabecera municipal podía desaparecer bajo el agua, pero no ofrecía soluciones concretas en ese momento.


La resistencia de la comunidad de este pueblo antioqueño

Los rumores crecieron a medida que la maquinaria comenzó a llegar a las calles del Peñol y de Guatapé. En 1963, publicaciones en la prensa confirmaron que el proyecto avanzaba.


Ante la incertidumbre, los líderes cívicos y religiosos viajaron a Bogotá y se entrevistaron con el Ministerio de Fomento. La respuesta oficial fue ambigua: el proyecto era viable, pero no existían garantías inmediatas para las familias.


Fue entonces cuando la comunidad, con apoyo de la Iglesia católica, se organizó en un Comité Prodefensa de El Peñol. Exigían algo inédito en Colombia: si el viejo pueblo iba a desaparecer, debía construirse un nuevo municipio desde cero, con toda la infraestructura necesaria para sus habitantes.


El contrato maestro y las promesas

Después de casi una década de tensiones, en 1969 se firmó el llamado “Contrato Maestro”, un documento con 95 cláusulas que definió los compromisos entre EPM y la comunidad.


Entre las promesas más relevantes estaban:


  • La construcción de un nuevo Peñol, con mil viviendas, calles, acueducto, alcantarillado, hospital, colegio y plaza central.
  • La reubicación del cementerio y las instituciones educativas, garantizando continuidad en la vida social y cultural.
  • La compra de tierras y propiedades afectadas, con indemnización para los campesinos.
  • La creación de programas de desarrollo, que aseguraran el sostenimiento económico de la comunidad en el nuevo territorio.

El 27 de julio de 1969, en un acto multitudinario, se colocó la primera piedra del Nuevo Peñol, con presencia de autoridades civiles, religiosas, militares y representantes de EPM.


El traslado definitivo del pueblo antioqueño


El 26 de marzo de 1978 se vivió el éxodo más simbólico de Antioquia: los habitantes dejaron atrás sus calles empedradas, la iglesia central y los recuerdos de generaciones. Algunos se trasladaron a pie, otros en caballos y carros, mientras miraban cómo su pueblo se preparaba para desaparecer bajo el agua.


El nuevo asentamiento, construido en tiempo récord, carecía de la memoria histórica del viejo Peñol. Reconstruir el tejido social y cultural fue un reto que tomó más de diez años, apoyado por las juntas de acción comunal y las instituciones educativas y religiosas.


El legado del embalse

Hoy, el Embalse El Peñol-Guatapé es uno de los más grandes del país, con 6.240 hectáreas inundadas. Es clave para la generación de energía eléctrica en Colombia, pero también se ha convertido en un polo turístico y en un símbolo de resiliencia comunitaria.


El sacrificio de un pueblo dio origen a un proyecto hidroeléctrico que impulsó el desarrollo industrial de Antioquia. Sin embargo, más allá de la infraestructura, permanece la memoria de una comunidad que luchó por no desaparecer y que logró transformar la tragedia en oportunidad.


Ver más en Más allá del tiempo:

Este relato hace parte del programa “Más allá del tiempo” de Teleantioquia, que revive la historia del viejo Peñol y cómo sus habitantes enfrentaron la decisión de abandonar su tierra.


Te invitamos a ver el capítulo completo aquí:


Este contenido se realiza con recursos del Fondo Único de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones - FUTIC.


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