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¿Qué es la desextinción y por qué científicos quieren revivir al tigre de Tasmania y otros animales extintos?

Animales extintos como el tigre de Tasmania, el dodo o el mamut podrían revivir gracias a la desextinción, una ciencia que genera debate.

Fotos: Colossal Biosciences |

Fotos: Colossal Biosciences |

La idea de revivir animales extintos dejó de ser un argumento exclusivo de la ciencia ficción. Hoy, proyectos de biotecnología avanzan en experimentos para recrear especies que desaparecieron hace cientos o miles de años.


Entre ellas destacan el tigre de Tasmania, el dodo, el mamut lanudo y hasta el mítico lobo terrible, que habitó Norteamérica hace más de 12.000 años.



La práctica, conocida como desextinción, combina técnicas de clonación y edición genética para reconstruir el ADN de estas especies a partir de fósiles o restos preservados.


Aunque emociona a muchos, también causa discusiones sobre los riesgos de traer de vuelta animales que hoy ya no encajan en la naturaleza.


El tigre de Tasmania y el dodo: ecosistemas en deuda

Uno de los casos más simbólicos es el del tilacino, conocido como tigre de Tasmania. Este marsupial carnívoro fue cazado hasta su desaparición en 1936, aunque cumplía un rol clave como depredador en la isla australiana.


Los científicos que trabajan en su “revivificación” argumentan que su regreso podría restaurar el equilibrio ecológico que se perdió con su ausencia.


Otro ejemplo es el dodo, ave no voladora originaria de Mauricio que desapareció en 1681 debido a la caza humana y a la introducción de especies invasoras como cerdos y monos.


El dodo era esencial en la dispersión de semillas de árboles locales, y su extinción afectó directamente a los bosques de la isla. Hoy, investigadores consideran que su retorno podría mejorar la salud de esos ecosistemas.


Animales como el mamut lanudo y el lobo terrible: símbolos de la era de hielo

En el Ártico, el proyecto más mediático es el del mamut lanudo, un gigante que se extinguió hace unos 4.000 años. Los científicos creen que su presencia podría ayudar a frenar el deshielo del permafrost al mantener la tundra más fría mediante su actividad, aunque no todos coinciden en la magnitud de ese impacto.


El lobo terrible, por su parte, ha acaparado titulares al convertirse en el primer animal “desextinto” con éxito.


A partir del ADN de fósiles, investigadores lograron modificar genéticamente lobos grises para obtener ejemplares casi idénticos a los que dominaron Norteamérica durante la prehistoria.



Sin embargo, expertos aclaran que estos son más bien lobos modificados que una recreación exacta de la especie desaparecida.


Otros experimentos: palomas, uros y cabras

La paloma migratoria, que pasó de ser el ave más abundante del planeta a extinguirse en 1902, también está en la mira de los proyectos de desextinción. Su regreso podría restaurar procesos ecológicos en los bosques de Estados Unidos.


En Europa, se ha intentado recuperar al uro, ancestro salvaje del ganado. Aunque la especie original desapareció en 1627, el retrocruzamiento de distintas razas ha dado lugar al tauro, un animal genéticamente similar que busca cumplir el mismo rol en la biodiversidad.


Otro caso emblemático es el de la cabra montés de los Pirineos o bucardo, oficialmente extinguida en 2000. Gracias a tejidos preservados, científicos lograron clonar un ejemplar en 2003, que vivió apenas siete minutos.


Aun así, el hito marcó la primera vez que una especie extinta fue devuelta a la vida, aunque de forma efímera.


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