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La historia de ‘El Primo’: empezó vendiendo fritos en una caneca y hoy atiende a más de 1.000 personas al día en el Centro de Medellín

El Centro de Medellín esconde tesoros gastronómicos. Esta es la historia de "El Primo". Conoce su historia aquí.

Conoce la historia de esta esquina del Centro de Medellín. Imágenes propias.

Conoce la historia de esta esquina del Centro de Medellín. Imágenes propias.

A veces las delicias gastronómicas están en los lugares menos pensados. En una esquina del Centro de Medellín, el puesto callejero de “El Primo” es una parada frecuente para quienes buscan desayunar bien, comer algo rápido y encontrar una atención cercana. Su historia no solo habla de fritos y jugos, sino también de confianza, trabajo constante y una forma de emprender en la calle.


El negocio “Los Primos”, es atendido por Carlos Mario Monsalve, un vendedor oriundo de Barbosa, Antioquia, que asegura haber construido su clientela a partir de una idea sencilla: ofrecer buen producto y tratar bien a las personas.



Aunque es un negocio en la calle, los productos generan confianza por su presentación, conservación e higiene. “Son excelentes y súper recomendados, además con 10.000 pesos se puede desayunar y aún sobra dinero”, dijo una mujer que acostumbra pasar por ahí.


En el puesto se ofrecen productos como pastel de pollo con papa, pastel de pollo, arepa de huevo con pollo y jugos, preparaciones que, según su dueño, se elaboran con ingredientes de buena calidad.


Un negocio construido con confianza y buen trato

El dueño atribuye parte del crecimiento de su negocio a la forma en que atiende a quienes llegan, afirma que por su puesto pasan más de 1.000 personas al día. Afirma que le gusta tratar bien a la gente y que prepara los productos “con amor”, porque, según él, esa es una de las claves para que la comida quede buena. Eso y calidad de los productos con los que trabaja. Siempre busca que cada cliente quede satisfecho con lo que consume.


Los productos están bien conservados y eso invita a consumirlos con tranquilidad, afirmó un hombre de la zona. Además, resaltó que detrás de cada preparación hay un proceso de compra de ingredientes, elaboración de la masa y preparación.


De una caneca pequeña a un puesto reconocido en el Centro de Medellín


La historia de “El Primo” tiene un componente de superación. Carlos Mario contó que comenzó vendiendo fritos en la calle con una caneca pequeña y un puesto muy sencillo. Con el paso del tiempo, logró hacer crecer su negocio hasta convertirlo en un punto reconocido por quienes transitan por la zona.


Asimismo, Esneider Vega, compañero de trabajo de Carlos Mario desde hace seis años, afirmó que llegó al negocio en un momento difícil y que allí encontró una forma de sostener a su familia, apoyar a sus hermanos, a su mamá y prepararse para la llegada de su hija. Para él, el vínculo con Carlos Mario va más allá del trabajo y la amistad.


Este negocio callejero del Centro de Medellín refleja una realidad común: negocios pequeños que nacen de la necesidad, crecen con disciplina y se sostienen por la confianza de sus clientes. 


Puede ver el capítulo completo de Son de la Calle aquí.


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