Entretenimiento

Esther Cilia, la mujer de casi 102 años que donó su cerebro a la ciencia: su lucidez es ahora objeto de estudio

Cumple 102 años con lucidez plena y una rutina activa. Esther Cilia es parte de un estudio sobre longevidad y donará su cerebro para la ciencia.

Nació el 31 de julio de 1923 en Alcalá, Valle. Desde pequeña fue introspectiva, sensible y muy observadora Fotos: Esther Cilia Ramírez de Ramírez

Nació el 31 de julio de 1923 en Alcalá, Valle. Desde pequeña fue introspectiva, sensible y muy observadora Fotos: Esther Cilia Ramírez de Ramírez

A sus casi 102 años, Esther Cilia se levanta cada día con la mente activa y el cuerpo dispuesto. Camina, lee, teje y escribe. No toma gaseosas, evita las harinas y bebe abundante agua. Vive con su hija Myriam, quien nos cuenta que su madre “ha dedicado su vida a los hijos, a su fe, a su hogar. Es una mujer coherente, serena, de hábitos sencillos y muy reflexiva”.


Fotos: Esther Cilia Ramírez de Ramírez

Su historia no solo es entrañable para su familia, sino valiosa para el equipo de Neurociencias de la Universidad de Antioquia, que la incluyó en un estudio sobre cerebros longevos. Esther ha sido evaluada por neurólogos, neuropsicólogos y genetistas, quienes han determinado que presenta un caso de “longevidad exitosa”. Ante esta posibilidad, la familia tomó una decisión admirable: autorizar la donación post mortem de una muestra de su cerebro para contribuir a la ciencia.


Fotos: Esther Cilia Ramírez de Ramírez

Una vida marcada por la sencillez y la inteligencia

Nació el 31 de julio de 1923 en Alcalá, Valle. Desde pequeña fue introspectiva, sensible y muy observadora. En un libro escrito por su familia con motivo de sus 100 años, Esther narra sus memorias con una claridad impresionante: su paso por la escuela, el amor por la lectura y el respeto por la tradición.


Fotos: Esther Cilia Ramírez de Ramírez

Conoció a su esposo Hernando en la estación del ferrocarril. Él, jefe de estación, la conquistó con cartas diarias, serenatas y gestos nobles que nunca cruzaron los límites del decoro. “Nunca me tocó un brazo”, escribió ella, resaltando los valores con los que fue criada. Se casaron, tuvieron varios hijos y, con el paso del tiempo, llegaron los nietos y bisnietos, todos parte de un legado que hoy sigue creciendo.


Lucidez, disciplina y una fe profunda

Según cuenta su hija Myriam, “mamá siempre ha tenido una vida sencilla pero disciplinada: camina todos los días, evita excesos, come muy sano, reza y agradece cada jornada. Nunca dejó de leer ni de tejer. Su mente siempre está activa y su corazón está en paz”.


Fotos: Esther Cilia Ramírez de Ramírez

La familia también recuerda momentos dolorosos: la pérdida de seres queridos, las despedidas inevitables que llegan con los años. Pero Esther ha sabido vivir cada etapa con aceptación y fortaleza.


Un ejemplo para la ciencia… y para todos

El estudio de la Universidad de Antioquia busca identificar patrones en personas que logran envejecer de manera activa, lúcida y funcional. La participación de Esther Cilia no solo les ha permitido conocer su historia y sus hábitos, sino también tener acceso a valiosa información genética y neurológica. “Ella firmó un documento para autorizar la extracción de una muestra de su cerebro cuando fallezca”, explica la familia con tranquilidad y orgullo.


Fotos: Esther Cilia Ramírez de Ramírez

El mensaje de una vida bien vivida

¿Qué le diría Esther Cilia a las nuevas generaciones? Sus familiares confirman: “Ella nos ha enseñado que la vida no se trata de acumular cosas, sino de vivir con sentido, de cuidar el cuerpo, cultivar el alma y mantenerse activos. Ha sido un ejemplo silencioso pero poderoso”.


Fotos: Esther Cilia Ramírez de Ramírez

Hoy, a pocos días de su cumpleaños número 102, su historia trasciende la vida familiar para inspirar a todo un país. En tiempos donde el envejecimiento se teme, Esther lo habita con dignidad, lucidez y entrega. Y su cerebro, aún en vida, ya ilumina el camino de la ciencia.


Temas relacionados