Coquí, Chocó: el paraíso escondido del Pacífico donde una mujer transforma la hospitalidad en una experiencia inolvidable
María de los Ángeles Martínez Murillo es cocinera, anfitriona y madre. Pero sobre todo, es el corazón de una experiencia única que solo se vive en Coquí, un corregimiento de Nuquí donde el Chocó se saborea, se escucha y se siente.

Fotos: María de los Ángeles Martínez Murillo - Portafolio
Coquí es uno de esos lugares que no aparecen en los catálogos turísticos masivos, pero que dejan una huella imborrable en quienes se atreven a descubrirlo. Ubicado en el municipio de Nuquí, en el departamento del Chocó, este pequeño corregimiento está enclavado entre el mar Pacífico y la selva tropical. Solo se puede llegar en lancha desde el aeropuerto de Nuquí, tras un recorrido de entre 30 y 40 minutos que ya es una experiencia en sí misma.
Aquí no hay hoteles de cadena, ni grandes infraestructuras. Lo que hay es vida, sabor, comunidad y mujeres berracas como María de los Ángeles Martínez Murillo, una cocinera empírica que convirtió su hogar en una posada que llamó ¨Comidas Nativas El Chocolate¨ donde se duerme con el sonido del mar y se despierta con olor a coco.

“Si trabajé para otros, ¿por qué no hacerlo para mí?”
María recibe a los visitantes con una sonrisa franca y un espíritu cálido que contagia. "Yo trabajé en muchas cabañas aquí en la región. Pero dije: si puedo trabajar para otra persona, ¿por qué no puedo trabajar para mí? Hacer poco, pero que sea para mí", cuenta, mientras recuerda los inicios de su emprendimiento.
Su historia está llena de valentía y sabiduría cotidiana. Aunque pasó por cocinas de renombre como la del restaurante Sotea, ella aclara: “Sotea no me hizo a mí, yo fui a aportar mi experiencia. Aquí he vivido, aquí he sido feliz. Aquí tuve mis hijos, y sigo aprendiendo cada día”.

Una experiencia que no se encuentra en otro lugar
En la casa de María no solo se come: se conversa, se aprende y se siente el alma del Pacífico. “Aquí se come humildemente, pero rico. Se lleva una experiencia hermosa que no se consigue en ningún lugar más. La gente es muy cariñosa, muy amable, muy tranquila”, afirma con orgullo.
Y no es exageración. En su posada, los visitantes pueden aprender a cocinar platos tradicionales, a preparar postres locales o simplemente a desconectarse del ruido del mundo moderno. “Si quiere aprender, aprende. Aquí enseñamos con cariño”, dice María con la misma sencillez con la que sirve un pescado fresco acompañado de arroz con coco.

Coquí: calor humano, sabor y territorio
María no duda en recomendar que quien visite el Chocó, empiece por Coquí. “Que empiece con pie derecho. Porque cuando se va de aquí y llega a otra posada, se da cuenta que el trato no es el mismo, que el cariño no es el mismo, que la comida no es la misma”.
Y es que Coquí es más que un destino turístico: es un encuentro con la identidad de un pueblo afrocolombiano que resiste, crea y celebra. En sus playas, selvas y cocinas se encuentran historias de mujeres cabeza de hogar, de tradición viva y de hospitalidad auténtica.
Naturaleza viva: ballenas, delfines y selva en estado puro
Coquí y Nuquí son destinos privilegiados para quienes buscan un turismo auténtico, ecológico y profundamente conectado con la naturaleza. Entre julio y octubre, sus aguas se convierten en el escenario del avistamiento de ballenas jorobadas, un espectáculo natural que atrae a viajeros de todo el mundo.
También es posible ver delfines, practicar snorkel en arrecifes de coral, recorrer manglares en canoa y hacer caminatas ecológicas por la selva húmeda tropical. Desde baños en aguas termales hasta surf en playas vírgenes como Guachalito o senderismo hacia cascadas escondidas, cada plan en esta región es una inmersión total en la biodiversidad del Pacífico colombiano. En Coquí, además, se puede vivir el turismo comunitario de manera directa, compartiendo con familias locales y aprendiendo de sus saberes ancestrales.

Cómo llegar a Coquí
Para visitar este rincón del Pacífico:
- Vuelo: Desde Medellín o Bogotá hasta Nuquí (aproximadamente 1 hora).
- Lancha: Desde Nuquí hasta Coquí (30 a 40 minutos). Puedes coordinar con alguna posada local, como la de María, para que te esperen al llegar.
Si estás buscando un destino donde la naturaleza, la cultura y la calidez humana se entrelacen, Coquí te espera. Y María de los Ángeles, con su sazón y su historia, está lista para recibirte con una sonrisa y un plato servido con el corazón.