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Esta antioqueña aprendió a leer a los 45 años y hoy protege a miles de tortugas que antes vendía, ¡Nunca es tarde para volver a empezar!

Su labor ha contribuido a un aumento del 60 % en la población de la tortuga del río Magdalena, según Cornare. Conoce cómo lo logró desde el Magdalena Medio.

Isabel Romero fue protagonista en el programa Inversas de Teleantioquia. Foto: Teleantioquia

Isabel Romero fue protagonista en el programa Inversas de Teleantioquia. Foto: Teleantioquia

En Puerto Triunfo, Magdalena Medio antioqueño, una mujer protagoniza una de las historias de transformación social y ambiental más significativas del territorio. Isabel Romero, conocida por todos como Chava, aprendió a leer y escribir a los 45 años y hoy es reconocida como guardiana de la tortuga del río Magdalena, una especie endémica y en peligro de extinción.


Durante cerca de 15 años, Chava ha liderado procesos comunitarios de conservación ambiental, logrando rescatar y liberar más de 15.000 huevos de tortuga en su hábitat natural. Su historia es el eje del capítulo del programa Inversas de Teleantioquia, una serie que visibiliza a mujeres que no siguen el camino, lo reinventan.


De la depredación a la protección de una especie única:

Chava creció en una familia que vivía de la extracción y comercialización de fauna silvestre. Durante años, vender tortugas hacía parte de una práctica normalizada en la región. Sin embargo, con el tiempo comprendió el impacto ambiental de estas acciones y decidió cambiar el rumbo de su vida.


La tortuga del río Magdalena (Podocnemis lewyana) solo existe en Colombia y figura en el Libro Rojo de especies amenazadas. Su reproducción es frágil: los huevos suelen quedar expuestos al saqueo, la ganadería y las crecientes del río. Ante este escenario, Chava comenzó a identificar nidadas, rescatar los huevos en riesgo y trasladarlos a un tortugario artesanal, donde los protege hasta la eclosión para luego devolver las crías al río.


Según cifras validadas por Cornare, autoridad ambiental del territorio, este trabajo ha sido clave para la recuperación de la especie, con un crecimiento poblacional estimado del 60 % en la última década.


Aprender a leer para cambiar el destino:

El punto de quiebre en la vida de Chava llegó cuando decidió iniciar su proceso educativo. A los 45 años, sin saber leer ni escribir, ingresó a la primaria, desafiando creencias familiares y culturales que limitaban el acceso de las mujeres rurales a la educación.


Tras completar sus estudios básicos, se graduó como técnica en silvicultura y posteriormente como tecnóloga en gestión ambiental, formación que fortaleció su proyecto de conservación y abrió la puerta al turismo de naturaleza como alternativa económica para la comunidad.



Este proceso educativo no sólo transformó su vida personal, sino también la dinámica social del corregimiento, afectado históricamente por la violencia y la falta de oportunidades.


Isabel Romero, una mujer inversa:

La historia de Isabel Romero encarna el espíritu de Inversas, un formato que destaca a mujeres que decidieron “mirar distinto” y transformar su realidad y la de su entorno. En el caso de Chava, el cambio comenzó consigo misma y se expandió hacia una especie, un ecosistema y un territorio entero.


Su labor demuestra que la educación, la persistencia y el conocimiento local pueden convertirse en herramientas poderosas para la protección de la biodiversidad y el desarrollo sostenible en zonas rurales de Antioquia.


Mira el capítulo completo de Inversas y conoce en detalle esta historia de transformación y conservación: 


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