Entretenimiento

EN VIDEO | Este fue el genio antioqueño que esculpió la libertad con sus propias manos

¿Sabías que un escultor colombiano vendió sus propias obras para pagar su rescate? Conoce al antioqueño que esculpió hasta a la muerte

Captura de pantalla del programa Más Allá del Tiempo. Foto de

Captura de pantalla del programa Más Allá del Tiempo. Foto de

El arte es inherente a las personas y en el departamento de Antioquia han existido decenas de mentes brillantes que nacieron con el don de plasmar sentimientos, ideas y emociones en cosas tangibles. Por ejemplo, las obras de Rodrigo Arenas Betancourt.


Su historia se contó en el programa Más Allá del Tiempo de Teleantioquia. Un hombre campesino que rompió estándares, barreras y tabúes con el arte plástico.



Vea el episodio completo:


Rodrigo Arenas, nació el 24 de octubre de 1919 en Fredonia, Antioquia y fue uno de los escultores más emblemáticos de Colombia. Desde sus primeros años mostró una inclinación por el arte, haciendo sus primeras creaciones en la escuela municipal de su pueblo. 


Su abuela, Emilia, fue una figura crucial en su formación, al impulsarlo para que asistiera primero al seminario y luego al Instituto de Bellas Artes en Medellín y Bogotá. Allí, bajo la guía de maestros como Pedro Nel Gómez y Ramón Elías Betancur, Arenas forjó su identidad como artista.


Su paso por México

Sin embargo, en 1942, su obra Eva desnuda fue censurada, lo que lo llevó a exiliarse en México. Este exilio marcó una etapa clave en su carrera. 


En tierras aztecas trabajó con artistas como Diego Rivera, Rufino Tamayo y David Alfaro Siqueiros. Allí creó obras memorables como Prometeo en la UNAM y La guacamaya herida, logrando gran reconocimiento en el mundo del arte latinoamericano.


¿Qué obras hizo Rodrigo Arenas Betancourt en Colombia?


Más tarde, Arenas Betancourt regresó a Colombia para entregar al país una de sus esculturas más icónicas: El Bolívar desnudo. Esta obra fue polémica por representar al Libertador sin uniforme ni armas, simbolizando la libertad sin ataduras. Esta visión del arte le valió tanto admiración como críticas.


Luego, en 1987 fue secuestrado por la guerrilla durante 81 días. Durante su cautiverio escribió reflexiones en un cuaderno escolar, las cuales más tarde inspiraron su libro Los pasos del condenado. Esta experiencia marcó profundamente su obra y su visión de la vida.


Entre sus monumentos más importantes se encuentran El Bolívar cóndor en Manizales, Monumento a la Raza en Medellín, Cristo Prometeo y Los lanceros del Pantano de Vargas, una escultura de 33 metros que conmemora la batalla por la independencia.


Al final de su vida, enfrentando un cáncer de hígado, encontró en la muerte una nueva musa e inspiración. Su obra final, La revolución en marcha, se ubica en Valledupar.


Finalmente, falleció el 14 de mayo de 1995 en su taller en Caldas, dejando un legado de arte monumental, libertad creativa y compromiso con la historia del pueblo colombiano.


Temas relacionados