Entretenimiento

EN FOTOS | Las puertas de Antioquia que guardan historias: este fotógrafo paisa recorre los municipios para retratarlas antes de que desaparezcan

Las puertas de Antioquia también revelan los oficios y formas de vida de otras generaciones. Conoce las historias detrás de estas 243 fotos.

Fotos: cortesía Estas 243 puertas retratadas por Santiago Márquez conservan detalles de la arquitectura y la memoria de los pueblos antioqueños.

Fotos: cortesía Estas 243 puertas retratadas por Santiago Márquez conservan detalles de la arquitectura y la memoria de los pueblos antioqueños.

Las puertas de Antioquia se convirtieron en protagonistas del proyecto fotográfico de Santiago Márquez, un fotógrafo nacido en Medellín que decidió recorrer diferentes municipios para registrar fachadas, ventanas y detalles arquitectónicos que hacen parte de la memoria de los territorios. Su recorrido nació de una preocupación: ver cómo algunos de estos elementos desaparecen con el paso del tiempo.


Nací en Medellín y desde muy pequeño he sentido un amor profundo por nuestras tradiciones, nuestra arquitectura y ese patrimonio que nos dejaron nuestros ancestros”, cuenta Santiago. Su interés por la fotografía se encontró con el deseo de conservar esas historias y, con su cámara, comenzó a recorrer pueblos en busca de construcciones que todavía mantienen las huellas de otras generaciones.


Aunque el proyecto tiene a Antioquia como uno de sus principales escenarios, el recorrido de Santiago ha sido más amplio. El fotógrafo asegura que ya ha visitado más de 250 municipios en Colombia, una experiencia que le ha permitido encontrarse no solo con diferentes estilos arquitectónicos, sino también con las personas que habitan esas casas. En muchas ocasiones, una fotografía termina convirtiéndose en una conversación sobre la historia de una familia.


Puertas de Antioquia que conservan historias

Para Santiago, las puertas antiguas tienen un valor que va más allá de su apariencia. En ellas reconoce parte de la vida cotidiana de campesinos, arrieros y familias que durante generaciones habitaron los pueblos. “A mí me enamoran las puertas del ayer porque siento que cada una guarda una parte de nuestra historia”, explica.


Algunos detalles hablan de las técnicas utilizadas por quienes construyeron estas viviendas y de las necesidades de una época.

Su mirada también se detiene en los elementos que acompañan estas construcciones: madera, calados, cerraduras, tapia, bareque y otros trabajos artesanales. Santiago señala, por ejemplo, que muchas puertas de gran tamaño permitían el paso de los arrieros y sus caballos.


Para reunir su colección, el fotógrafo partió de un archivo personal de más de 400 puertas y ventanas del ayer. De allí, seleccionó 243 puertas que considera especialmente significativas por su valor histórico y emocional. No buscó únicamente fachadas conservadas o perfectas. También incluyó aquellas que muestran las marcas del paso del tiempo, porque, según explica, esas huellas hacen parte de la historia que quiere contar.


Una fotografía para conservar la memoria

El proyecto también ha llevado a Santiago a conocer las historias detrás de las fachadas. En sus recorridos, algunas fotografías terminan acompañadas por conversaciones con los propietarios de las viviendas. “Muchas veces llego a fotografiar una casa y termino sentado con sus propietarios, tomándome un tintico y escuchando que allí nacieron sus padres, sus abuelos o sus bisabuelos”, relata.


Esa interacción ha hecho que su trabajo no se limite al registro visual. Para él, fotografiar una puerta también significa acercarse a las personas que mantienen viva la memoria de esos lugares. Su objetivo es que las imágenes sirvan como un archivo que permita conservar la memoria frente a aquello que podría cambiar o desaparecer con el tiempo.


Cada puerta conserva una historia de tradición, arquitectura y familias.

El fotógrafo asegura que algunas personas le han contado que, después de conocer sus imágenes, decidieron recuperar la casa de sus abuelos, conservar una puerta o restaurar una fachada. Esa respuesta se convirtió en uno de los resultados que más valora de su trabajo. “Para mí, ahí está el verdadero valor de este proyecto: que la fotografía no solamente registre una historia, sino que también ayude a que esa historia no se pierda”, afirma.


Santiago también invita a recorrer los municipios desde una mirada que vaya más allá del turismo. Lugares como Santo Domingo, donde existe el proyecto Puertas Vivas, además de Jericó y Caramanta, entre otros pueblos donde todavía es posible encontrar construcciones tradicionales. Su propuesta es sencilla: detenerse, observar y preguntarse qué historias permanecen detrás de cada fachada.


Estas fachadas hacen parte de las 243 puertas que conservan la memoria de los pueblos.

Temas relacionados