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El metrocable más pequeño de Medellín no transporta gente: ¡la increíble historia de Doña Alicia y su Metrocrema!

De vender empanadas a diseñar un metrocable en miniatura para cremas: la historia de Doña Alicia inspira a soñar en grande desde lo pequeño.

Con esta enseñanza, Metrocrema demuestra que soñar en grande desde lo pequeño no es una utopía, sino una realidad alcanzable cuando se une creatividad, constancia y la voluntad de no rendirse. Foto: Cortesía metrocremas

Con esta enseñanza, Metrocrema demuestra que soñar en grande desde lo pequeño no es una utopía, sino una realidad alcanzable cuando se une creatividad, constancia y la voluntad de no rendirse. Foto: Cortesía metrocremas

De la pandemia a un invento viral

El emprendimiento Metrocrema nació en tiempos difíciles. En entrevista con Héctor Gaona creador de contenido de Teleantioquia, Doña Alicia recuerda cómo surgió la idea:



“Sucedió fue cuando la pandemia que nosotros nos inventamos ese Metrocremas para salir adelante, a ver cómo nos iba con ese producto. Yo primero vendía empanadas y pasteles de pollo y todo eso. Entonces dejamos de vender los pasteles y nos inventamos hacer los helados, y nos resultó saliendo todo muy bien. Los vecinos quedaron muy contentos”, relató.


Lo que empezó como una alternativa para resistir la crisis terminó siendo una chispa de creatividad que llamó la atención de toda Medellín.


Orgullo paisa en cada detalle

El diseño de la caja en forma de metrocable no solo es llamativo: representa la esencia cultural de un pueblo que se caracteriza por estar echado pa’lante.


Doña Alicia lo explica con sencillez: “Muchos visitantes y muchos niños vienen a mirar nuestro Metrocrema, porque les fascinan las cremas. Ellos dicen: ‘ve, un metro, un metro’ y eso los emociona mucho”.


Esa capacidad de conectar lo cotidiano con el orgullo local ha convertido a Metrocrema en un ícono del ingenio paisa, una muestra de cómo la creatividad puede transformar hasta lo más pequeño en una experiencia memorable.


Lo que ha cambiado con la viralidad

Desde que el video de Metrocrema se viralizó, el negocio familiar de Doña Alicia ha dado un salto inesperado:


“Claro que sí, en este emprendimiento se han abierto muchas, muchas ventas, muchas actividades que hemos tenido con Claro y hemos salido muy adelante. Nos han ayudado mucho, casi cada semana nos piden helados y por buena cantidad. Estamos en todas las redes sociales y ya estamos muy bien”, aseguró.


La visibilidad en internet no solo aumentó las ventas, sino que convirtió este negocio en un ejemplo de cómo los pequeños emprendimientos pueden escalar con creatividad y perseverancia.


El mensaje para otros emprendedores

La historia de Doña Alicia es también un mensaje para quienes buscan abrirse camino con esfuerzo:


“Me gustaría decirles que lo que piensen hacer, que salgan adelante y que no se dejen vencer, sino que sigan avanzando con el producto y mostrando el ánimo para hacer todas las cosas”, afirmó.


Con esta enseñanza, Metrocrema demuestra que soñar en grande desde lo pequeño no es una utopía, sino una realidad alcanzable cuando se une creatividad, constancia y la voluntad de no rendirse.


El poder de soñar

Metrocrema enseña que el talento antioqueño florece incluso en los momentos más difíciles. Una caja en forma de metrocable, nacida en medio de la pandemia, hoy se ha convertido en inspiración para otros emprendedores.


Como dice Doña Alicia, “querer y soñar no cuesta nada”. Y en ese simple recordatorio está la clave de un emprendimiento que ya no solo vende cremas, sino que también alimenta la esperanza y la creatividad de toda una región.


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