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El duende de Liborina: la leyenda viva que atrae curiosos a una cueva misteriosa de Antioquia

En una cueva de Liborina aseguran que habita un duende enamorado y travieso que aún deja señales entre el río y la montaña. Conoce su historia.

La historia del duende de Liborina fue contada en el programa "No es Cuento" de Teleantioquia. Fotos: Teleantioquia

La historia del duende de Liborina fue contada en el programa "No es Cuento" de Teleantioquia. Fotos: Teleantioquia

En el municipio de Liborina, Antioquia, aún se cuentan historias que parecen salidas de un cuento, pero que sus habitantes juran haber vivido. Una de las más conocidas es la del duende de la quebrada Guazimal, un ser misterioso que, según los lugareños, habita una cueva en medio de la montaña y se aparece entre los árboles, los ríos y las sombras al caer la tarde.


Esta historia fue retratada en el programa No es cuento de Teleantioquia, un espacio que cada domingo a las 8:30 p. m. revive los sucesos más misteriosos y asombrosos que solo ocurren en Antioquia. En el episodio, varios habitantes de la vereda Rodas narran cómo este duende, vestido de rojo y con un sombrero ancho, ha sido visto caminando por la zona, dejando huellas diminutas y rastros de caracoles cerca de la cueva.


Un duende enamorado:

Según los relatos recopilados por el equipo de No es cuento, la historia del duende se remonta a varias generaciones atrás. Cuentan que una familia numerosa, con hijas de gran belleza, vivía cerca de una cañada donde el duende solía observarlas cuando bajaban por agua. Enamorado de una de ellas, comenzó a rondar la casa cada noche, rasgando un tiple y cantando bambucos y torbellinos para conquistarla.


Sin embargo, su insistencia se convirtió en una molestia para la familia, que finalmente decidió abandonar el lugar. Cuando el duende intentó ayudarlos a cargar sus pertenencias, llevando un pilón al hombro, fue rechazado con dureza. Dicen que, dolido por el desprecio, transformó el pilón en piedra, que todavía permanece como símbolo de su tristeza y su maldición.


Testimonios que mantienen viva la tradición


Uno de los habitantes de la región afirma haber visto al duende en dos ocasiones: una vez pescando en la quebrada y otra encaramado en un árbol. Describe su aspecto como el de un niño pequeño, de ropa roja ajustada y ojos redondos como los de un búho. “Uno lo siente cerca, pero cuando trata de verlo, desaparece”, cuenta en el programa.


Otros pobladores aseguran que el duende es travieso, pero no maligno. Le gusta asustar a los jóvenes, lanzar piedras, esconder objetos o transformarse en animales para confundirse con el entorno. Incluso se dice que prefiere las tierras donde hay oro, razón por la cual se mantiene en las riberas del río Cauca y las quebradas cercanas a Liborina.


La magia que solo ocurre en Antioquia

El duende de Liborina es más que una figura del folclor: es un símbolo del poder de la tradición oral y de la manera en que las comunidades rurales preservan su memoria. Sus apariciones, su cueva y su eterno enamoramiento siguen atrayendo a curiosos y visitantes que llegan buscando algo más que una historia: una experiencia con lo desconocido.


Revive este capítulo de “No es Cuento”, aquí: 


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