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El día que Cantinflas fue colombiano: la cédula perdida que reapareció en Cali

El Museo Caliwood exhibe la cédula de extranjería que Colombia otorgó a Mario Moreno “Cantinflas” durante su visita en 1943.

La cédula de extranjería de Cantinflas se encuentra ahora en exhibición permanente en el Museo Caliwood, dentro de una urna especialmente diseñada para su conservación. Fotos: El País

La cédula de extranjería de Cantinflas se encuentra ahora en exhibición permanente en el Museo Caliwood, dentro de una urna especialmente diseñada para su conservación. Fotos: El País

Una joya del cine y la historia

Más de ocho décadas después de su paso por Colombia, un documento perdido reveló un capítulo poco conocido en la vida de Mario Moreno “Cantinflas”, el comediante mexicano más querido de Hispanoamérica.



El Museo Caliwood, dedicado a preservar el patrimonio cinematográfico, recibió recientemente la cédula de extranjería que el Gobierno colombiano entregó al artista durante su visita a Cali en marzo de 1943.


El cinéfilo Julián Saavedra Córdoba donó el documento, que custodió por más de 40 años como una reliquia familiar. Su suegro, Carlos Calero Mercado, expresidente de la Academia de Historia del Valle del Cauca, le había confiado la pieza. Calero, reconocido historiador, probablemente la obtuvo en la época en que el actor visitó la ciudad.


El día que Cantinflas se convirtió en “ciudadano colombiano”

Durante aquella visita, la Policía Nacional – Sección de Extranjeros expidió la Cédula de Extranjería N.º 1872 (Clase Transeúnte) a nombre de Mario Moreno Reyes.


El documento contiene su fotografía en blanco y negro, la firma original del comediante y su huella dactilar, elementos que se mantienen en excelente estado. También describe su filiación: nacido el 12 de agosto de 1911 en Ciudad de México, casado, de profesión artista, con una estatura de 1,71 metros, piel morena, cabello castaño oscuro ligeramente ondulado y ojos café oscuros.


Foto: UNAM-Boston

La oficina central en Bogotá lo emitió el 29 de marzo de 1943, con base en el pasaporte mexicano N.º 6363, expedido un mes antes por la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.
Esa información permitió confirmar que Cantinflas visitó Cali por primera vez en marzo de 1943, cuando ya era una estrella en México por su estilo inconfundible y su humor popular. Aún no había alcanzado, sin embargo, la fama internacional que llegaría con películas como Ahí está el detalle y El padrecito.


De México a Cali: un visitante ilustre

El hallazgo del documento revive la memoria del actor y resalta un episodio clave en el intercambio cultural entre Colombia y México. En los años cuarenta, la industria cinematográfica latinoamericana comenzaba a florecer y Cali era uno de los escenarios que acogía a figuras internacionales.


Durante su estancia en la capital vallecaucana, Cantinflas recibió una cálida bienvenida por parte de la sociedad local y las autoridades. Su visita quedó registrada en los periódicos de la época y, años después, en las memorias del Club San Fernando.
En ese club, el actor firmó el libro de visitantes ilustres el 10 de diciembre de 1959, durante su segunda visita a la ciudad.


Aquel día, lo acompañó el doctor Pedro Nel Quintero Caraballo, un reconocido anestesiólogo caleño que se había especializado en el Medical Center de Jersey City, en Estados Unidos. Una fotografía conservada por el Museo muestra a Cantinflas sonriente y rodeado de admiradores, una imagen que resume la cercanía que el artista mantenía con el público colombiano.


Una pieza única del patrimonio cinematográfico


Hoy, la cédula de extranjería de Cantinflas se exhibe de forma permanente en el Museo Caliwood, dentro de una urna especialmente diseñada para su conservación.


La pieza hace parte de una colección que destaca los vínculos entre el cine mexicano y el colombiano, dos industrias que durante gran parte del siglo XX compartieron directores, actores y técnicos.


Foto: Elpais

Más que una curiosidad histórica, este documento representa la conexión cultural entre ambos países y el cariño que Colombia siempre mostró por “el mimo de México”. En una de sus visitas, incluso, el actor se hospedó en un hotel centenario de Antioquia, recuerdo que aún pervive entre los admiradores del artista.


Con esta adquisición, el Museo Caliwood fortalece su papel como guardián del patrimonio fílmico nacional y invita al público a redescubrir la historia del cine latinoamericano.


La vida y la obra de Cantinflas siguen trascendiendo fronteras, recordando que el humor también puede ser una forma de unir culturas y generaciones.


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Fuente: El Pais


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