¿Qué es la BIAM y por qué su regreso tras 44 años emociona al arte antioqueño?
Más de 120 artistas y 15 municipios participan en la nueva Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín 2025.

Fotos: @labiam_
El regreso de una tradición artística que marcó historia
Después de más de cuatro décadas de ausencia, Antioquia vuelve a ser epicentro del arte latinoamericano con la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín (BIAM 2025). Este evento, que se desarrolla del 2 de octubre al 25 de noviembre, busca revivir la tradición de las antiguas Bienales Coltejer que convirtieron a Medellín en referente cultural de la región durante los años sesenta y setenta.
La Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, a través del Instituto de Cultura y Patrimonio (ICPA), lideran la iniciativa que reúne a más de 120 artistas de 20 países, con cerca de 300 obras distribuidas en 15 municipios. La BIAM se inspira en el lema “El arte, una ventana a la libertad”, un guiño a la obra del poeta antioqueño Epifanio Mejía.
La bienal tiene su sede principal en la antigua fábrica de Coltabaco, en pleno corazón de Medellín, y cuenta con múltiples espacios expositivos en museos, casas de la cultura y galerías del departamento. Su objetivo es claro: democratizar el acceso al arte y descentralizar la cultura para que el público viva una experiencia colectiva y gratuita.
De las Bienales Coltejer a la nueva era del arte
La historia de las bienales en Antioquia comenzó en 1968 con la I Bienal Iberoamericana de Pintura Coltejer, organizada por la empresa textil homónima. Aquella primera edición reunió 160 obras de 11 países y posicionó a Medellín como una capital del arte moderno.
Le siguieron las ediciones de 1970 y 1972, ambas con participación internacional de artistas, críticos y curadores de más de 25 países. En 1981 se realizó la IV Bienal de Medellín, coincidiendo con el Primer Coloquio Latinoamericano de Arte No-Objetual y Arte Urbano, un evento que marcó un hito en la reflexión sobre el papel del arte en la transformación social.
Con la llegada de la BIAM 2025, Antioquia retoma ese legado. Sin embargo, a diferencia de las antiguas bienales concentradas en el centro urbano, esta edición se extiende por todo el territorio. Municipios como Santa Fe de Antioquia, El Retiro, Jericó, Entrerríos, Anorí, Puerto Berrío y Rionegro se suman al circuito artístico, generando una red cultural descentralizada que fortalece la identidad regional.
Una experiencia inmersiva y educativa
Además de las exposiciones, la BIAM ofrece talleres, charlas, recorridos guiados y encuentros académicos. El pabellón central —instalado en la antigua Coltabaco— es un espacio inmersivo donde los visitantes pueden recorrer instalaciones, esculturas y piezas multimedia que abordan temas como la memoria, la libertad, el cuerpo y la naturaleza.
La curaduría, dirigida por Lucrecia Piedrahita y Óscar Roldán-Alzate, propone una mirada contemporánea sobre los desafíos sociales y ambientales actuales. Se incluyen obras de artistas emergentes junto a nombres consolidados del panorama internacional, lo que permite un diálogo intergeneracional y multicultural.
En total, se espera la asistencia de más de 400.000 visitantes durante los dos meses del evento, lo que podría convertir a la BIAM en una de las citas culturales más importantes del país en 2025.
El arte como herramienta de transformación
La BIAM no solo busca mostrar arte: quiere reconectar a las comunidades con su territorio. Por eso, cada municipio participante desarrolla su propia programación local, con murales, intervenciones urbanas y actividades pedagógicas. En San Carlos, por ejemplo, los murales comunitarios se integran a las rutas de arte público; mientras que en Jericó se exhiben obras sobre identidad y paisaje.
Con esta apuesta, la bienal renace no solo como un evento artístico, sino como una estrategia de cohesión cultural y desarrollo regional. Su retorno confirma que Antioquia sigue siendo una tierra donde el arte late con fuerza, capaz de transformar el espacio público y la vida cotidiana.